Necesitamos un nuevo pacto social y un nuevo modelo de desarrollo que
reconozcan la interdependencia existente entre los sistemas sociales, económicos
y ambientales.
La crisis actual nos recuerda que somos más vulnerables de lo que
pensábamos, que enfrentamos riesgos mayores de lo que entendíamos y que no
estamos listos para lidiar con ellos. La planeación tradicional parte del
supuesto que el futuro puede proyectarse en líneas rectas y curvas poco
pronunciadas y que puede ser entendido como una continuación de tendencias
pasadas. Esa es una locura en el mundo actual. Esta es una de las lecciones que
nos ha dejado esta pandemia de COVID-19, que si se irrumpe en exceso con los
sistemas ambientales hay consecuencias. La destrucción de la naturaleza es la
responsable de esta y otras pandemias.
Necesitamos entender que estamos en territorio desconocido, y
aprender de los países pequeños que ya saben cómo planear para un futuro
impredecible y peligroso. Tenemos que fijarnos en los mejores datos científicos
disponibles y entender que reducir los riesgos y adaptarnos a ellos es mucho
más importante ahora que en el pasado. La ciencia nos dice que, con base en
circuitos de retroalimentación que no podemos entender del todo, los riesgos que
enfrentamos son verdaderamente existenciales, y que una respuesta a medias es
inexcusable.
Pero debemos de repensar el futuro, y eso lo vemos en estos días en
donde las elecciones pasaron y podemos observar que a los partidos políticos les
interesa el poder y el puesto político y lo que le ofrecen a sus electores
estos saltimbanquis son ellos mismos, como mercancía política. Los partidos
políticos lo aceptan y compran aquí o allá candidatos que les suponen triunfos
electorales y ganancia de pescadores. Los mismos políticos que ahora son sus
militantes, aunque se desprenderán de ahí mañana cuando las cosas cambien.
Los candidatos que antes fueron del PRI ahora son
de Morena; los que fueron del PRD ahora están dispersos en Morena y otras organizaciones.
Muchos políticos nacionales, estatales o municipales sueñan en contender con
Morena, que está de moda, como un día lo fueron el PRI, el PAN, el PRD… Hoy
tenemos membretes. No partidos políticos en sentido estricto.
Porque Morena es un Movimiento político que está
integrado por remanentes del PRD, del PRI y de otras organizaciones de origen
distinto. Y acepta candidatos del más disímbolo origen con o sin distinción de
origen. Lo mismo cómicos, como cantantes, figuras del espectáculo, comerciantes
de lo político y tanto más.
De forma somera esta ambigüedad genera asimismo
ambigüedades y falta de congruencia. Traiciones de uno y otro partido hacia sus
militantes y simpatizantes. Traición de estos mismos diez partidos nacionales a
una nación a la que le urge consolidar su democracia y no expectativas que
concluyen en nada… o si… en el fracaso de todos… pero sobre todo de la
democracia.
Urge replantear el sistema de partidos políticos en
México y exigir a los partidos políticos que sean eso, precisamente partidos
políticos y no membretes; y políticos que dejen de medrar y traicionar a sus
propias ideas ‘Si a sus ideas no respetan, qué nos podemos esperar’.