Desde
el comienzo de la pandemia fue muy evidente la vulnerabilidad y el fracaso de
los sistemas de salud en México. Esto nos lleva a plantear lo que debería de
estarse haciendo en breve que es la necesidad de reforzar los sistemas de
información epidemiológicos y el área de salud pública en conjunto, así como el
replantear el funcionamiento de la atención primaria a nivel nacional y local,
aunado a reforzar las diversas áreas hospitalarias que están desgastadas y desfasadas en este momento. Ahora, cuando se anuncia la probabilidad de nuevas
pandemias en pocos años, se espera que los sistemas de salud estén mejor
preparados para, responder a una crisis y que dispongan de los recursos
técnicos y humanos suficientes para detectar y controlar cualquier infección o
imponderable, por lo que se hace imperativo que salud ajuste los protocolos de detección de enfermedades emergentes y que se tenga un equipo de contención para
este tipo de patologías que tendremos en próximos años.
Uno de estos retos organizativos consiste en la
necesidad de conocer y disponer de información real de como esta el sistema de
salud estatal, de conocer con que personal medico contamos y con cuantas camas
reales disponemos en el estado, del número de camas de pacientes críticos de
cada comunidad, sin contar en esa cifra las camas de reanimación o quirófanos
que en la actualidad se utilizan para cuidados críticos cuando se precisan.
Asimismo, el entrenamiento a los profesionales sanitarios en la atención a los
pacientes con COVID largo es una cuestión a abordar cuando la presión
asistencial de la pandemia permita abordarla de una forma protocolizada.
Lo vivido durante la pandemia de COVID-19 debería
actuar como palanca de cambio para reforzar y transformar el sistema de salud,
para pensar y diseñar un modelo de asistencia sanitaria y sociosanitaria
ajustable a las necesidades en el contexto del futuro post-COVID. Es importante
que los servicios de telemedicina y educación
a distancia para el personal médicos sean casi obligatorios para mantener una
calidad adecuada, de acuerdo a lo que se necesita en la realidad que se vive en
este momento y dotar a los centros de la tecnología para desarrollarla,
con garantías suficientes para profesionales y pacientes; debemos de construir
un modelo de atención primaria con una jurisdicción itinerante o mejorar el
programa de caravanas, pensando en modelos de atención adaptadas a las
necesidades de cada paciente; esto nos llevara a construir un modelo de atención
centrada en el paciente, termino que se ha anunciado muchas veces y que nos permitirá
poner a disposición de la ciudadanía un mejor modelo de atención, en donde el
eje rector sea la salud de la comunidad como modelo a seguir para preservar la
salud y no intervenir cuando exista, para ello debemos de preparar este nuevo
modelo de atención y dotarlo de recursos suficientes y con acceso a
herramientas diagnósticas que aporten un escalón más resolutivo; apostar por la
prevención y la promoción de la salud como la principal herramienta para velar
por la salud pública y, además reforzar los sistemas de hospitalización y
cuidados domiciliarios así como implementación de cuidados paliativos.
Hoy,
con este nuevo gobierno estatal, esperemos que las cosas cambien en materia de
salud, ya que como lo hemos mencionado varias veces, salud es el pilar que
mantuvo este país en pie, hoy es tiempo de reconstruirlo.