En este 2023 que recién empieza y que es ya el tercer año desde que se desató la pandemia del COVID-19, es comprensible que sigamos impresionados por su impacto y que, a la vez, estemos ansiosos de volver a la normalidad. Esto es definitivamente cierto para los sistemas de salud de América Latina y en especial de México que siguen intentando curar con estampitas a los miles de gentes que de una u otra manera traen síntomas de gripe, parece que la memoria se les fue y esa gripe ya ni siquiera sabemos que es.
La pandemia tuvo un efecto devastador
en México, desnudo un sistema caduco, corrupto y con muchas unidades
hospitalarias que funcionaban con alfileres, esto resulto en un golpe demoledor
en términos de infecciones, de muertes y de la disrupción causada por esta pandemia.
De lo mucho que se pudo aprender de estas fallas en salud y que están a la
vista de todos, son tres grandes rubros que a continuación mencionamos no con
el fin de que se quejen los hacedores de salud estatal, sino de ver la manera de
como tener una mejor salud estatal, aunque parece que ya ese tema esta definido
porque se entregara el sistema de salud estatal al sistema federal, con lo que más
de siete mil trabajadores de salud serán recontratados dependiendo de sus capacidades.
1) La pandemia fue disruptiva para el uso de la atención médica en todos los ámbitos y dejo de lado la atención primaria en salud, un error que nos está costando muy caro, ya que se dejó de atender programas prioritarios como vacunas, consulta externa y cirugías programadas, por ser consideradas programas no esenciales, un error que dejo sin vacunar a millones de mexicanos, una lista de espera de meses para una consulta para enfermedades crónicas y no se diga poder tener una cirugía básica pero hubo menos tardanza para la atención que no puede ser pospuesta, como los partos.
2) Los efectos de la pandemia sobre la salud son sustanciales y tendrán repercusiones a largo plazo. La mortalidad y morbilidad relacionada con el COVID-19 fueron considerables y distribuidas de manera desigual. También hay muchos efectos indirectos, como un aumento de la malnutrición aguda en niños y más cánceres sin detectar, muertes súbitas que van en aumento, problemas neurológicos crecientes como la enfermedad de Parkinson y la demencia senil, aunado a la explosión de enfermedades crónicas relacionadas con diabetes mellitus, infartos e hipertensión, aunado a una enfermedad emergente de esta pandemia denominado COVID largo que dejara a millones de jóvenes con secuelas que aún no alcanzamos a comprender. Todo esto nos está dejando esta pandemia que los sistemas de salud deben de empezar a enfrentar.
3) El gasto en salud deberá aumentar para afrontar la necesidad acumulada de atención, restablecer servicios y mejorar el control y respuesta a pandemias.
El BID
estima que, en tiempos normales, el gasto en salud per cápita habría crecido
entre 2 y 3 por ciento anual hasta 2050. La pandemia puede hacer que ese gasto
aumente aún más y si se sigue pregonando que México está transitando a una
salud de primer mundo con un gasto en salud cercano el 2.8% del PIB, pues son
solo cantos bonitos para la gente pobre que no entiende de lo que se debe de
hacer en salud. Hoy México debería de estar gastando cerca de 6% de su PIB en
salud y que hicieron nuestros flamantes diputados, nos quitaron dinero para dárselo
a programas no prioritarios que podrían hacer un mejor país. Así es, los
diputados que usted y yo elegimos nos dieron la espalda para construir una
mejor salud.
la pandemia está teniendo un impacto
devastador con consecuencias de largo plazo que, por un lado, se deben a los
problemas y vulnerabilidades preexistentes de los sistemas de salud y, por el
otro, contribuyen a agravarlos. También exacerbó la desigualdad y originó
nuevos desafíos para construir una mejor salud.