El saqueo de la marea rosa
Para
los partidos políticos es más fácil escudarse en la sociedad civil ya que
parece que se olvidó de dónde venimos, aunque la historia
me merece el mayor de los respetos intelectuales. Lo que hubo este domingo
19 de mayo con su famosa marea rosa esto no es una democracia sino una
cleptocracia, porque los partidos políticos han hecho del robo
a la sociedad civil, a la esquizofrénica sociedad mexicana. Los partidos
políticos roban, roban y roban sin limitación alguna. Están corrompidos por
todas partes. La rapiña a gran escala es su especialidad. Empiezan hurtando la
capacidad del ciudadano para controlarlos y terminan haciendo lo contrario de
lo que les habían prometido. El partido del presidente del Gobierno es un
paradigma universal de ese saqueo a la ciudadanía. No está sólo. Los partidos
políticos han impedido sistemáticamente el control por parte de los ciudadanos
de las finanzas públicas y de la honradez de sus dirigentes. ¿Quién conoce al
diputado por el que ha votado? ¿quién lo ha puesto en una lista? ¿quién lo
controla? Los políticos profesionales son una banda de indocumentados sin otro
oficio ni beneficio que ocupar el espacio público-político en favor de sus
propios intereses personales.
Los
políticos profesionales fueron reclutados de una manera sospechosa. Y ejercen
su función de modo aún más equívoco. La malversación, el pillaje y el atraco a
los ciudadanos son sus principales especialidades: ¿por qué una persona que ha
ocupado un cargo que ha sido ministra tiene que cobrar de jubilación más que un
forzado escritor o un maestro de escuela? ¿por qué un perfecto bueno para nada,
un diputado cualquiera, va a tener más derechos y una pensión de jubilación mil
veces superior a la de un honrado policía municipal o la de un profesor o un
doctor? ¿por qué salen políticos de las instituciones del Estado y se les
nombra asesores y patronos de cien fundaciones que siguen robando a los
ciudadanos?
Digámoslo con claridad. Todo ese personal político, hoy por hoy,
representa la escoria de una sociedad civil muy desarrollada que ha sido
engañada por unas élites políticas
nauseabundas. Miserables. Sólo saben ladrar y robar a manos
llenas a la luz del día y en la oscuridad de las noches. Al que dice más
barbaridades, sí, se le nombra ministro o presidente de partido o senador. La
única obsesión del profesional de la política es cobrar grandes sumas de dinero.
Y, junto a ellos, están unos fieles acompañantes que les
bailan el agua: ciento de periodistas a sueldo de esos
bandidos políticos llenan de ruidos ridículos las tertulias de televisión y
radio. A la casta política mexicana no le importa nada que México se encuentre
sumido en la inseguridad, no le importa que México esté roto ni que seamos los
primeros lugares en corrupción, en saqueo al erario público, que más de la
mitad de los mexicanos se encuentren en
niveles de pobreza, ni que los salarios de los jóvenes estén muy por debajo de
las pensiones de los jubilados, ni que nuestra productividad sea de las peores
de los países de nuestro entorno…Todo lo que hacen es un simulacro para
justificar sus raterías al pueblo.
El sistema político en México está montado, sin duda alguna, para robarle a los
ciudadanos hasta su dignidad. Esto no es régimen político democrático sino una
cleptocracia, un robo permanente a los ciudadanos, que desnaturaliza
permanentemente el funcionamiento del Estado democrático de derecho. En México
esta una vez en marcha por parte de todos los políticos el famoso paradigma del
régimen cleptocrático. Esto no es un negocio, como creen algunos
"ingenuos" periodistas, sino un robo.