En México se tiene un servicio de salud deficiente y fragmentado, nuestro problema se basa en que no se planeó de manera adecuada nuestra transición epidemiológica y ahora los principales problemas de salud se centran en enfermedades crónicas no transmisibles, como la diabetes, enfermedades cardiovasculares y obesidad, además de problemas de salud mental, adicciones y enfermedades infecciosas como el COVID-19. También existen desafíos relacionados con el acceso a servicios de salud y la desigualdad en la atención médica.
En los reportes más recientemente publicados, que corresponde
al año 2022, se menciona que el 24.6
por ciento de la población total reportó haber tenido una necesidad de salud en
los últimos tres meses, y sólo 44 por ciento de ellos recibió atención en
servicios públicos. Este resultado no ha cambiado sustancialmente, al menos
desde 2006 y ya en los últimos años, las problemáticas que afectan a los
servicios de salud en México se han complejizado. Tanto el sector público como
el privado se han visto rebasados, sobre todo en tareas de gestión,
administración de recursos y la atención primaria de los pacientes que se les
imponen por un sistema de salud federal que esta desfasado de las necesidades
que se tienen actualmente y que creen que solo con ponerlo en el diario oficial
ya debe de cumplirse y eso deja en desventaja al sector salud, dado que es
imposible que sin recursos pueda acceder a cumplir la normativa que se
solicita. Pero que debe de hacerse, para ello debemos de mejorar la
infraestructura y la accesibilidad a servicios médicos ya que según
recomendaciones de la OCDE, en países con densidad poblacional como la de
México deberían existir 3.2 doctores por cada mil habitantes, sin embargo, sólo
existen 1.7. El déficit no sólo es en personal, también en establecimientos
adecuados para la atención primaria y de especialidad, además de su
funcionamiento eficiente.
Otro rubro que tiene que
ponerse especial atención es en la medicina de Atención preventiva de las
enfermedades crónicas, ya que estas enfermedades crónicas como la hipertensión,
el cáncer y la diabetes son las principales causas de mortalidad en el país.
Generalmente, los pacientes comienzan un tratamiento médico o reciben un
diagnóstico cuando la enfermedad se encuentra muy avanzada por falta de acceso
a servicios médicos o la falta de una cultura de la prevención y que es donde
debemos de centrar los modelos de atención en este momento.
Un rubro olvidado es el
de las mejoras en las condiciones laborales de los médicos, ya que en México,
el 54.1% de médicos trabaja en el sector público 45.9% en el privado, sin
embargo, en ambos sectores enfrentan problemas de precarización y jornadas
extenuantes por falta de personal, insumos y otros factores que afectan su
desempeño, calidad de vida y acceso a mejores condiciones laborales y que no se
les otorga bases permanentes y se ve como un recurso que se puede desechar, ya
se vio en la pandemia, la falta de personal fue evidente y se solicitó a médicos
que volvieran a sus puestos de trabajo a pesar de que estaban jubilados y ellos
volvieron pero al final las nuevas generaciones están indefensas ante este
sistema que solo los utiliza y no les da beneficios.
Un rubro esencial es el
de optimizar la administración de recursos y transparencia en salud, ya que
dado que se esta tratando de elevar el gasto en salud, ya que con un gasto del
6% del PIB, inferior al promedio de la OCDE, el sector carece de capacidad para
cubrir necesidades crecientes. Además, una mala planificación centraliza
infraestructura y servicios en zonas urbanas, dejando comunidades rurales
desatendidas. Esto impide una distribución equitativa y estratégica de los
limitados recursos, perpetuando desigualdades y afectando la calidad y alcance
de la atención médica.
Y por último la enorme
desigualdad y la fragmentación de los servicios de salud en México que se
tienen en este momento hacen que la desigualdad del sistema médico en México es
un desafío clave para la salud pública, con instituciones como IMSS, ISSSTE, IMSS
Bienestar y otros operando de forma independiente. Esto genera inequidad en el
acceso, donde la calidad de los servicios depende del tipo de empleo, y
dificulta la coordinación, resultando en duplicidad de funciones y uso
ineficiente de recursos. Además, la baja portabilidad limita la atención fuera
del sistema asignado, mientras que el enfoque curativo sobre el preventivo
agrava la carga económica y social del sector.
Lo que se tiene es un
sistema de salud caduco y anticuado y tratan a los médicos como papeles
desechables, es tiempo de que se le de dignidad al gremio médico, ya que este
sector estuvo al pie de guerra mientras otros descansaban.