A finales del 2019 escuchábamos de noticias que nos parecían tan lejanas,
cuentos chinos, lejos estábamos de imaginarnos la magnitud del problema al que
nos enfrentábamos, nuestros sistemas de salud no estaban preparados para este
problema y eso hizo que muchos países bajaran la guardia en muchos aspectos.
Dejamos que los políticos tomaran y dirigieran una pandemia, algo que aun no
entienden y que sus decisiones contaran, aun por encima de los epidemiólogos que
deberían de haber tomado las decisiones correctas en el tiempo correcto. Hoy
lamentamos no haberlo hecho.
El mundo cambio y nos está enseñando que un virus tan pequeño nos ha
vuelto a la etapa de las cavernas, a un aislamiento necesario si se quiere
sobrevivir, vemos como rusia, Brasil y México están siendo golpeados
brutalmente por esta pandemia de una manera agresiva, con una tasa de contagios
tan alta que lo más conveniente es matizar las cifras. Solo México tiene una
tasa de contagios muy elevada, cifra no tan alegre, mientras escuchamos que los
políticos no se ponen de acuerdo en que hacer ante este problema que tenemos
enfrente y es más fácil decir que la pandemia esta domada, que la curva esta
aplanada desde mayo.
México enfrenta en estos momentos una desescalada a ciegas en una salida
que no tiene nombre ni apellido, nos han dejado solos y tenemos dos problemas serios,
por una parte, el gremio médico se siente solo, sin apoyo y sin equipos
adecuados para garantizarles que ningún personal sanitario tenga problemas
secundarios a este problema y lo más grave que fallezca o se incapacite.
La segunda es la gente, el ciudadano que no entiende, que cree que este
virus es un invento de alguien, gente que no sigue indicaciones y que no
respeta nada, que no se cuida y que no es mas que un error de comunicación, a
lo mejor por que el mismo gobierno no sabe que hacer y esto es un reflejo de
las medidas inadecuadas del mismo gobierno.
A casi 6 meses de que empezara esta pandemia, en México la situación es aún
un pandemónium. Seguimos sin entender que hacer y solo esperamos que haya más
muertos y más infectados, pero no hacemos casi nada por frenar la trasmisión. La gente está desesperada, pero no por miedo a
contagiarse sino por hambre, prefieren contagiarse de un ser invisible a morir
de hambre. Para salir de esto, debemos de establecer reglas que seguir y esas
deben de ser claras y entendibles para todos, pero lo más importante, deben de
ser dichas por los que saben, no por los que están hoy día en el poder.
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