Nuestro
mundo después del COVID
Esta
realidad que se tiene asusta y un simple virus ha hecho templar al planeta
entero. Ha confinado a un planeta y segado más de 600,000 mil gentes y ha
cambiado la forma de vivir y de ver este planeta. Pero nuestra pregunta es y será
¿cómo será el mundo que nos espera a la salida de esta crisis, que rumbo debemos
de tomar como individuo, como sociedad y como país?
No hay reforma
política sin reforma del pensamiento político, el cual supone una reforma del
pensamiento mismo, que, a su vez, supone una reforma de la educación, que
conlleva una reforma política. NO hay reforma económica y social sin reforma
política, que va unida a una reforma del pensamiento. No hay reforma vital ni
ética sin reforma de las condiciones económicas y sociales, y no hay reforma
social y económica sin reforma vital y ética.
Para poder crecer debemos
de entender que rumbo tener. No podemos navegar sin un rumbo y hasta hoy parece
que nuestro destino es incierto.
Hasta hoy nuestra visión de cómo la organización de nuestra
sociedad actual ha llevado a una crisis de la misma humanidad, desde su
relación del individuo consigo mismo y su relación con los demás y la
naturaleza, generada por tres aspectos globalización, occidentalización y el
desarrollo las cuales han segado a los individuos de nuestra sociedad
alejándonos de la utopía del ser humano social y que conviva en sana armonía
con el medio ambiente.
Estos tres pilares han llevado a la crisis de la humanidad, en
primer lugar, la globalización, estandarizo de una forma u otra los hábitos de
vida, la forma de relación con los demás dejando de lado la riqueza cultural
que puede tener un grupo social determinado. Por otro lado, a causa del triunfo
del capitalismo sobre el socialismo, el ser humano se volvió más individual a
pesar del proceso de globalización, los individuos convivimos solitarios y
aislados en las grandes urbes. La occidentalización trajo consigo la imposición
de normas sociales y de pensamiento, donde el capital prevalece sobre cualquier
persona, dejando de lado los valores sociales y culturales. Y por último el
concepto de desarrollo que hemos conocido influenciado por la globalización y
la occidentalización nos ha llevado a ir en contra de nuestra misma
subsistencia, acabando los recursos naturales, entre ellos el más importante
para la vida que es el agua.
Estos tres determinantes han llevado a la crisis de la humanidad
que de seguir en crecimiento conllevarían a síndromes de violencia en las
ciudades, hambrunas, aumento de las desigualdades sociales, estancamiento económico,
destrucción de fuentes renovables, deforestación, sequias y catástrofes
sociales, culturales y ambientales.
A partir de estos problemas que han llevado a
la crisis de la humanidad el sociólogo Edgar morin plantea cuatro principios en
los cuales se debe basar la sociedad para construir la vía para el futuro, que
deben permear la sociedad transversalmente, estos son:
1. Globalización/desglobalización. Promover los procesos culturales
de comunicación y mundialización, sin dejar de lado el desarrollo de lo local
dentro de lo global. Poner fin a la privatización y tener una estabilidad
alimentaria regional.
2. Crecimiento/decrecimiento. Crecer los servicios, e
infraestructura, economía social y solidar. Y decrecer la fiebre consumista,
industrialización de alimentos.
3. Desarrollo/involución. Significa que el objetivo no es el
desarrollo de bienes materiales, sino atender las necesidades interiores del
ser humano, fortaleciendo la cultura autónoma propia.
4. Conservación/transformación. Depositar la confianza en la
agricultura y la ganadería, el artesanado, utilización de productos reparables.
Empezar el cambio que nos lleve a una nueva Vía.
Estos principios deben orientar las
reformas, que se deben dar, pero esas reformas deben ser correlativas,
interdependientes. Una sola no puede progresar, se deben relacionar todas. Tal vez
la nueva normalidad debe de plantearse en reformas en el pensamiento, en la
política, en la educación, en la economía, en la sociedad, en vida personal de
cada individuo en su desarrollo vital y ético.
Esto con la finalidad de que se construya una mejor sociedad, pero
partiendo del individuo como base y fin de la misma. Tal vez este cambio de
paradigma nos haga un poco mejor en muchos aspectos, en donde hoy como nunca
antes debemos de replantear que tipo de sociedad debemos de construir o más
bien reconstruir.