sábado, 19 de septiembre de 2020

NUESTRO MUNDO DESPUES DEL COVID

 

Nuestro mundo después del COVID

Esta realidad que se tiene asusta y un simple virus ha hecho templar al planeta entero. Ha confinado a un planeta y segado más de 600,000 mil gentes y ha cambiado la forma de vivir y de ver este planeta. Pero nuestra pregunta es y será ¿cómo será el mundo que nos espera a la salida de esta crisis, que rumbo debemos de tomar como individuo, como sociedad y como país?

No hay reforma política sin reforma del pensamiento político, el cual supone una reforma del pensamiento mismo, que, a su vez, supone una reforma de la educación, que conlleva una reforma política. NO hay reforma económica y social sin reforma política, que va unida a una reforma del pensamiento. No hay reforma vital ni ética sin reforma de las condiciones económicas y sociales, y no hay reforma social y económica sin reforma vital y ética.

Para poder crecer debemos de entender que rumbo tener. No podemos navegar sin un rumbo y hasta hoy parece que nuestro destino es incierto.

Hasta hoy nuestra visión de cómo la organización de nuestra sociedad actual ha llevado a una crisis de la misma humanidad, desde su relación del individuo consigo mismo y su relación con los demás y la naturaleza, generada por tres aspectos globalización, occidentalización y el desarrollo las cuales han segado a los individuos de nuestra sociedad alejándonos de la utopía del ser humano social y que conviva en sana armonía con el medio ambiente.

Estos tres pilares han llevado a la crisis de la humanidad, en primer lugar, la globalización, estandarizo de una forma u otra los hábitos de vida, la forma de relación con los demás dejando de lado la riqueza cultural que puede tener un grupo social determinado. Por otro lado, a causa del triunfo del capitalismo sobre el socialismo, el ser humano se volvió más individual a pesar del proceso de globalización, los individuos convivimos solitarios y aislados en las grandes urbes. La occidentalización trajo consigo la imposición de normas sociales y de pensamiento, donde el capital prevalece sobre cualquier persona, dejando de lado los valores sociales y culturales. Y por último el concepto de desarrollo que hemos conocido influenciado por la globalización y la occidentalización nos ha llevado a ir en contra de nuestra misma subsistencia, acabando los recursos naturales, entre ellos el más importante para la vida que es el agua.

Estos tres determinantes han llevado a la crisis de la humanidad que de seguir en crecimiento conllevarían a síndromes de violencia en las ciudades, hambrunas, aumento de las desigualdades sociales, estancamiento económico, destrucción de fuentes renovables, deforestación, sequias y catástrofes sociales, culturales y ambientales.

    A partir de estos problemas que han llevado a la crisis de la humanidad el sociólogo Edgar morin plantea cuatro principios en los cuales se debe basar la sociedad para construir la vía para el futuro, que deben permear la sociedad transversalmente, estos son:

1.       Globalización/desglobalización. Promover los procesos culturales de comunicación y mundialización, sin dejar de lado el desarrollo de lo local dentro de lo global. Poner fin a la privatización y tener una estabilidad alimentaria regional.

2.      Crecimiento/decrecimiento. Crecer los servicios, e infraestructura, economía social y solidar. Y decrecer la fiebre consumista, industrialización de alimentos.

3.      Desarrollo/involución. Significa que el objetivo no es el desarrollo de bienes materiales, sino atender las necesidades interiores del ser humano, fortaleciendo la cultura autónoma propia.

4.      Conservación/transformación. Depositar la confianza en la agricultura y la ganadería, el artesanado, utilización de productos reparables. Empezar el cambio que nos lleve a una nueva Vía.

    Estos principios deben orientar las reformas, que se deben dar, pero esas reformas deben ser correlativas, interdependientes. Una sola no puede progresar, se deben relacionar todas. Tal vez la nueva normalidad debe de plantearse en reformas en el pensamiento, en la política, en la educación, en la economía, en la sociedad, en vida personal de cada individuo en su desarrollo vital y ético.

Esto con la finalidad de que se construya una mejor sociedad, pero partiendo del individuo como base y fin de la misma. Tal vez este cambio de paradigma nos haga un poco mejor en muchos aspectos, en donde hoy como nunca antes debemos de replantear que tipo de sociedad debemos de construir o más bien reconstruir.

jueves, 17 de septiembre de 2020

La Salud Fragmentada y dividida

 La salud fragmentada y dividida


A pesar de que la salud es uno de los derechos que debe brindar el Estado, en México la mayor parte de los mexicanos gastan mucho en pagos de atención médica, ya que el gobierno sólo aporta 52% del total del gasto en la materia.

Aunque se trata de un tema de recursos presupuestarios, también tiene que ver también con ineficiencias en el gasto público, dijo la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en su Panorama de Salud 2019.
Según The Lancet, 5.7 millones de personas de bajos y medianos ingresos mueren cada año debido a una atención médica de baja calidad. También, 2.9 millones mueren por falta de acceso a la atención. Conclusión: es más probable morir por recibir atención de baja calidad, que por faltar a tu cita con el doctor.
El sector salud representa alrededor de 10 por ciento del PIB mundial. Sin embargo, no es equitativo ni eficiente, ya que se concentra en las zonas urbanas y entre los grupos de mayores ingresos.

En la Asamblea General de la ONU, en septiembre, se adoptó una declaración para lograr la Cobertura Universal de Salud para 2030. ¡Qué bien! ¡Sí! Aplausos… pero, ¿cómo?
El enfoque global es resolver el financiamiento de la salud universal, para que los ciudadanos obtengan la atención médica que necesitan, sin sufrir graves dificultades económicas. Pero el dinero es sólo una parte de un sistema de salud.

Cuando generalmente pensamos en resolver problemas, encontramos la solución en una sola dimensión. El cerebro humano parece incapaz de analizar sistemas complejos frecuentemente; no pensamos en las implicaciones de nuestras acciones sobre dimensiones amplias de espacio y tiempo. Véanlo a su alrededor: hemos usado tantos productos antibacteriales que hoy las bacterias que sobreviven son mucho más poderosas; cuando las ciudades sufren de congestión vehicular se crean nuevas calles, que, si bien solucionan el problema temporalmente, acaban siempre por exacerbarlo; ante un déficit de profesionistas de salud se opta por explotar a los activos para producir resultados, que a la larga reduce la calidad de su atención y arriesga su salud mental.

Aislando los componentes de un sistema de salud (financiamiento, información, gobernanza y liderazgo, investigación y tecnología, recursos humanos, servicios y atención) para resolver problemas dentro de ellos, hemos caído en el círculo vicioso del financiamiento.

¿Cómo podemos comenzar a pensar en “sistemas” para fortalecer nuestra salud? ¿Cómo podemos evaluar esfuerzos dada la complejidad inherente de la salud social y la forma en que las intervenciones afectan los diversos componentes básicos de un sistema de salud? ¿Cómo podemos entender mejor los efectos que una decisión gubernamental o un aporte financiero puede tener en la formación de enfermeras rurales o en la educación de la salud en las primarias?
Preguntas que contrastan nuestra limitada lógica lineal.

Tailandia, con la Red Tailandesa de Médicos Rurales (más médicos y enfermeras con mejores salarios en zonas rurales y marginadas) ha logrado disminuir gastos gubernamentales e individuales, así como niveles de pobreza (3.4 por ciento en 1996 a 1.3 por ciento en 2009).

En 2019, de acuerdo con el Health Care Index de CEOWORLD, Tailandia tiene el sexto mejor sistema de salud del mundo. Este índice considera la competencia, el costo, la disponibilidad de medicamentos de calidad, la formación y capacitación de profesionales de la salud, la sostenibilidad ambiental, el acceso al agua potable, el saneamiento, la preparación del gobierno para imponer sanciones contra el tabaquismo, el azucarismo, etcétera.

Y ahora, el Ministerio de Salud tailandés busca implementar un novedoso sistema de asistencia médica online, con inteligencia artificial, para determinar qué médico debes consultar. Después de una serie de 20 preguntas que consideran ubicación, edad, nivel socioeconómico y síntomas, al paciente se le presentan cinco diagnósticos posibles y se le ofrece una cita en tres sucursales cercanas.
México gasta mil 138 dólares en promedio por persona, comparado con el promedio de 3 mil 994 dólares de países de la OCDE.

Además, a pesar de que la obesidad y la diabetes son los dos principales problemas médicos, en México se tiene el nivel más bajo de cobertura para servicios básicos de salud entre los 36 miembros de la organización, lo que provoca que los mexicanos saquen de sus bolsillos para recibir atención.

En el país hay sólo 2.4 médicos por cada mil personas, contra 3.5 en promedio en la OCDE. Además, hay 2.9 enfermeros por cada mil personas, contra 8.8 en promedio de la institución.

México es el país de la OCDE con la mayor tasa de mortalidad 30 días después de un ataque cardiaco y tiene casi el doble del promedio de ingresos hospitalarios por diabetes.

Entonces como se puede observar. Mexico requiere de una profunda transformación de nuestro sistema de salud , tal vez no se requieren tantos hospitales a lo mejor apostandole a la medicina preventiva , podremos hacer que las condiciones sanitarias del pais deben de mejorar .

jueves, 3 de septiembre de 2020

 NOS DEJARON SOLOS

es cierto, se acabaron los aplausos y la sana distancia solo es ya un recuerdo, les comparto esto que me enviaron.

Los aplausos cesaron, la cuarentena se fue flexibilizando, en gran medida por la presión de la gente y la necesidad de trabajar, el número de infectados sigue en aumento, hoy 7513 nuevos contagiados y así estamos nosotros los trabajadores de salud: médicos, enfermeras, personal administrativo, técnicos, kinesiólogos, servicio social, psicólogos, camilleros, personal de limpieza, bioquímicos, etc. dándolo todo a destajo, sin vacaciones, sin licencias, sin horarios, angustiados, estresados, nerviosos, con mayor riesgo a contagiarnos, viendo cómo entran y salen las ambulancias y coches fúnebres, enterándonos de cuántas muertes hay por día, por hora.

Lo damos todo. Somos parte de un gran engranaje que hace que esta "máquina" funcione. 

Pero no somos máquinas ni héroes, somos seres humanos con familia que nos esperan, con adultos mayores a los que atender e hijos chicos a quienes proteger.

Nos tenemos que cuidar entre nosotros porque la gran parte de la gente no tiene idea de lo que se vive a diario en el hospital y no se cuidan, se creen omnipotentes, se juntan en birrerías, asados, fiestas clandestinas, etc.

QUÉDATE EN CASA pasó a ser un slogan que ya casi nadie tiene en cuenta.

NOS QUEDAMOS SOLOS.

Cuidémonos mutuamente, apoyémonos, acompañemonos, sigamos dando lo mejor a los demás sin intentar hacer milagros y que nuestra prioridad seamos nosotros mismos, nuestra salud física y mental porque nadie nos cuida, a pocos les importa. 

Vemos a diario como caen compañeros con resultados positivos, se nos van amigos, familiares, fruto de esta maldita pesadilla. 

Desde lo profundo de mi corazón les agradezco, mis queridos compañeros de trabajo diario por todo lo que hacen, valen oro. 

Anhelo que llegue el día en que se termine esta pandemia y podamos abrazarnos y estar orgullosos del trabajo cumplido, más allá de las caricias y de los aplausos.


Escrito por Patricia Rodriguez.

LOS PROBLEMAS DE DURANGO

 Durango enfrenta diversos problemas que afectan su desarrollo social, económico y ambiental en el contexto actual. Estos desafíos reflejan ...