La salud fragmentada y dividida
A pesar de que la salud es uno de los derechos que debe brindar el Estado, en México la mayor parte de los mexicanos gastan mucho en pagos de atención médica, ya que el gobierno sólo aporta 52% del total del gasto en la materia.
Aunque se trata de un tema de recursos presupuestarios, también tiene que ver también con ineficiencias en el gasto público, dijo la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en su Panorama de Salud 2019.
Según The Lancet, 5.7 millones de personas de bajos y medianos ingresos mueren cada año debido a una atención médica de baja calidad. También, 2.9 millones mueren por falta de acceso a la atención. Conclusión: es más probable morir por recibir atención de baja calidad, que por faltar a tu cita con el doctor.
El sector salud representa alrededor de 10 por ciento del PIB mundial. Sin embargo, no es equitativo ni eficiente, ya que se concentra en las zonas urbanas y entre los grupos de mayores ingresos.
En la Asamblea General de la ONU, en septiembre, se adoptó una declaración para lograr la Cobertura Universal de Salud para 2030. ¡Qué bien! ¡Sí! Aplausos… pero, ¿cómo?
El enfoque global es resolver el financiamiento de la salud universal, para que los ciudadanos obtengan la atención médica que necesitan, sin sufrir graves dificultades económicas. Pero el dinero es sólo una parte de un sistema de salud.
Cuando generalmente pensamos en resolver problemas, encontramos la solución en una sola dimensión. El cerebro humano parece incapaz de analizar sistemas complejos frecuentemente; no pensamos en las implicaciones de nuestras acciones sobre dimensiones amplias de espacio y tiempo. Véanlo a su alrededor: hemos usado tantos productos antibacteriales que hoy las bacterias que sobreviven son mucho más poderosas; cuando las ciudades sufren de congestión vehicular se crean nuevas calles, que, si bien solucionan el problema temporalmente, acaban siempre por exacerbarlo; ante un déficit de profesionistas de salud se opta por explotar a los activos para producir resultados, que a la larga reduce la calidad de su atención y arriesga su salud mental.
Aislando los componentes de un sistema de salud (financiamiento, información, gobernanza y liderazgo, investigación y tecnología, recursos humanos, servicios y atención) para resolver problemas dentro de ellos, hemos caído en el círculo vicioso del financiamiento.
¿Cómo podemos comenzar a pensar en “sistemas” para fortalecer nuestra salud? ¿Cómo podemos evaluar esfuerzos dada la complejidad inherente de la salud social y la forma en que las intervenciones afectan los diversos componentes básicos de un sistema de salud? ¿Cómo podemos entender mejor los efectos que una decisión gubernamental o un aporte financiero puede tener en la formación de enfermeras rurales o en la educación de la salud en las primarias?
Preguntas que contrastan nuestra limitada lógica lineal.
Tailandia, con la Red Tailandesa de Médicos Rurales (más médicos y enfermeras con mejores salarios en zonas rurales y marginadas) ha logrado disminuir gastos gubernamentales e individuales, así como niveles de pobreza (3.4 por ciento en 1996 a 1.3 por ciento en 2009).
En 2019, de acuerdo con el Health Care Index de CEOWORLD, Tailandia tiene el sexto mejor sistema de salud del mundo. Este índice considera la competencia, el costo, la disponibilidad de medicamentos de calidad, la formación y capacitación de profesionales de la salud, la sostenibilidad ambiental, el acceso al agua potable, el saneamiento, la preparación del gobierno para imponer sanciones contra el tabaquismo, el azucarismo, etcétera.
Y ahora, el Ministerio de Salud tailandés busca implementar un novedoso sistema de asistencia médica online, con inteligencia artificial, para determinar qué médico debes consultar. Después de una serie de 20 preguntas que consideran ubicación, edad, nivel socioeconómico y síntomas, al paciente se le presentan cinco diagnósticos posibles y se le ofrece una cita en tres sucursales cercanas.
México gasta mil 138 dólares en promedio por persona, comparado con el promedio de 3 mil 994 dólares de países de la OCDE.
Además, a pesar de que la obesidad y la diabetes son los dos principales problemas médicos, en México se tiene el nivel más bajo de cobertura para servicios básicos de salud entre los 36 miembros de la organización, lo que provoca que los mexicanos saquen de sus bolsillos para recibir atención.
En el país hay sólo 2.4 médicos por cada mil personas, contra 3.5 en promedio en la OCDE. Además, hay 2.9 enfermeros por cada mil personas, contra 8.8 en promedio de la institución.
México es el país de la OCDE con la mayor tasa de mortalidad 30 días después de un ataque cardiaco y tiene casi el doble del promedio de ingresos hospitalarios por diabetes.
Entonces como se puede observar. Mexico requiere de una profunda transformación de nuestro sistema de salud , tal vez no se requieren tantos hospitales a lo mejor apostandole a la medicina preventiva , podremos hacer que las condiciones sanitarias del pais deben de mejorar .
No hay comentarios.:
Publicar un comentario