EGOS Y
CRINOLINAS
En
este momento durango atraviesa por momentos difíciles, esta pandemia está
dejando estragos difíciles de componer y muy difíciles de recuperar, han caído
compañeros médicos a causa de un minúsculo enemigo que no vemos pero que deja
daños enormes no solo en la familia sino en el aspecto económico, sanitario y
en el entorno local.
Este
virus nos ha separado, nos ha alejado de nuestra familia y de nuestros seres
queridos, nos ha dejado ver la lo frágil que somos como sociedad y como
especie. Creímos que el mundo era nuestro y la misma naturaleza nos esta
enseñando el lugar que ocupamos en la escala natural.
La
mala gestión de esta pandemia ha hecho que las cosas funcionen de una manera
diferente a lo que se planeó. Esta nueva normalidad dejara un desempleo enorme,
una pobreza como nunca antes y unos gobiernos ricos, en este momento si usted
requiere de hacerse la prueba tiene que estar hasta 2 días esperando la toma de
la muestra.
Este virus Covid-19 ha hecho que una gran mayoría del mundo gire
alrededor de él, el mundo se ha centrado todo en el virus y en lo que tiene que
ver con él, hasta la vacuna buscada desenfrenadamente y aun sin un éxito adecuado,
todas están en fase 3 y aún falta tiempo para que llegue a los anaqueles de las
farmacias. Todo esto tiene su valor y debe ser hecho, pero no con una visión
reduccionista, como la que prevalece. Se considera al virus en sí, aislado,
fuera de cualquier contexto. Esto no existe ni en la ciencia ni en el nuevo
paradigma, cuya afirmación esencial es que todo está relacionado con todo y
nada existe fuera de la relación, ni el coronavirus. Son poquísimos los
analistas y epidemiólogos que se refieren a la naturaleza.
Para muchos esta pandemia es la respuesta biológica del planeta; el
coronavirus debe ser visto como una respuesta biológica a algo que hizo que el
planeta entero cambiara y que ha llevado a la emergencia social y ecológica que
la humanidad ha creado para sí misma. La pandemia surgió de un desequilibrio
ecológico y tiene consecuencias dramáticas debido a las desigualdades sociales
y económicas; la justicia social se vuelve una cuestión de vida o muerte
durante una pandemia como la de la Covid-19; ella sólo puede ser superada por
medio de acciones colectivas y pensadas en el bien común, no puede haber
acciones descoordinadas ni fuera de contexto, si queremos salvar esta sociedad
o el mismo entorno en un momento dado.
Vamos a decirlo directamente con estas palabras: la Covid-19 es
consecuencia del tipo de sociedad que hemos creado en los últimos siglos y que
ha adquirido hegemonía mundial bajo el nombre de sistema de producción capitalista
con su versión política, el neoliberalismo y la cultura del capital. La
obsesión de este sistema es colocar el lucro por encima de todo, de la vida, de
la naturaleza, de cualquier otra consideración. Su ideal es un crecimiento
ilimitado de bienes materiales en la suposición de que existen bienes y
servicios también ilimitados de la Tierra. Si no vemos nuestro entorno como una
parte de donde vivimos, o como parte de nuestra casa, si no hay más conciencia ecológica
y social, entonces estamos viviendo en una mentira, ya que tenemos un planeta
finito no puede soportar un proyecto de crecimiento infinito de una especie que
depreda su entorno para satisfacer lujos banales que solo benefician a un
pequeño grupo de personas.
El planeta esta poniendo un hasta aquí a una sociedad que le
importa poco las demás especies.
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