En estos momentos en que la clase política se encuentra inmersa en una renovación de la gubernatura y parece ser que la sociedad ha empezado un proceso de renovación de nuestra entorno político, me parece que, desde mi humilde punto de vista, que lo mas sano es construir entre todos un mejor estado. El reclamo de muchos ciudadanos de a pie y de aquellos que se llaman prole o nacos. La sociedad civil se encuentra olvidada y relegada y lo que para unos es solo una palabra para muchos es todo y es que lo que se exige es democracia incluyente y no de grupos.
Esta sociedad trata de construir una nueva democracia, plural, social y sobre todo mas sensible a los problemas cotidianos y hasta ahora solo se ha dado mayor poder a otra democracia, bien diferente de esta a la que estamos acostumbrados, que es más farsa que realidad, si esa democracia de televisión y de lideres de papel que no saben ni siquiera sumar pero si llevarse millones de pesos de negocios turbios. Es esta sociedad cambiante la que quiere y que exije otra democracia que se construya a partir de la calle, de las plazas, el lugar del poder originario de donde ha emanado desde siempre, del ciudadano de a pie y no una democracia de ébano y de lujos. Una democracia desde abajo, articulada orgánicamente con el pueblo, transparente en sus procedimientos y no corroída nunca más por la corrupción que parece que nunca se acaba. Esta democracia, es muy diferente a la que ustedes los políticos están acostumbrados, es una democracia de polvo y de hambre, es una clara exigencia de una sociedad que solo trata de exigir lo que se le ha negado hasta ahora y que es justicia social.
Curiosamente, en esta etapa, esta democracia ni siquiera es aquella que se pueda parecer en su discurso a la izquierda ya que es ella misma la que se ha olvidado de sus preceptos y se encuentra vendida al mejor postor. Nos encontramos en otro tiempo y ha surgido una nueva sensibilidad. Se postula otro modo de ser ciudadano, incluyendo poderosamente a las mujeres antes invisibles y calladas, donde hay ciudadanos con derechos, con participación, con relaciones horizontales y transversales facilitadas por las redes sociales, por el teléfono celular, por el twitter y por los facebooks. Nos encontramos ante una verdadera revolución. Antes las relaciones se organizaban de forma vertical, de arriba abajo. Ahora lo hacen de forma horizontal, hacia los lados, en la inmediatez de la comunicación a la velocidad de la luz. Este modo representa el tiempo nuevo que estamos viviendo, el de la información, del descubrimiento del valor de la subjetividad, no aquella de la modernidad, encapsulada en sí misma, sino la de la subjetividad relacional, la de la emergencia de una conciencia de especie que se descubre dentro de una misma y única sociedad, que amenaza ruina a causa del excesivo pillaje practicado por nuestro sistema de producción y de consumo y fomentado por una clase política que se ha hecho rica a costa del saqueo de un país .
Esta sensibilidad no tolera ya más los métodos antiguos de un sistema que para superar sus crisis económicas sacrifican con mas impuestos a los ciudadanos y privilegian a los grandes saqueadores, saneando los bancos con el dinero de los ciudadanos, imponiendo una severa austeridad fiscal, el desmantelamiento de la seguridad social, el abaratamiento del empleo, el recorte de las inversiones, suponiendo ilusamente que de esta forma se reconquista la confianza de los mercados y se reanima la economía. Tal concepción se ha vuelto dogma, no hay alternativa. Los sacrílegos sumos sacerdotes de la trinidad nada santa formada por el FMI, la Unión Europea y el Banco Mundial han dado un golpe financiero en Grecia e Italia, y han impuesto allí sus condiciones, sin pasar por el rito democrático. Todo es visto y decidido desde la óptica exclusiva de lo económico, rebajando y humillando lo social y aumentando el sufrimiento colectivo innecesario, la desesperación de las familias y la indignación de los jóvenes porque no consiguen trabajo. Todo esto puede desembocar en una crisis de consecuencias dramáticas.
Contra este curso previsible debe de oponerse una sociedad que debe de ser garante de dejar un país mejor a nuestros hijos. Es esta sociedad la que quiere otro país más amigo de la vida y respetuoso de la naturaleza. Tal vez el esbozo de cambio a la constitución local pueda servir de pincelada para poder crear un poder que se centre en el ciudadano y no en una turba de chapulines. Es tiempo de crear nuevos rumbos, es tiempo de romper paradigmas y de romper con modelos del pasado, ya agotados. Debemos de buscar juntos una nueva dirección que genere mayor riqueza y que no nos genere mas pobreza como la que estamos viviendo y que solo con este nuevo espíritu democrático plural y participativo, tal vez y solo tal vez este estado o país pueda cambiar, es tiempo de que se haga una sociedad mas democrática y que este al servicio del pueblo y no al servicio de unos cuantos. Es tiempo de que piensen hacia donde queremos ir y no antepongamos nuestra dignidad como ser y como ciudadano por un empleo, hasta para eso hay que tener dignidad.