DR VLADIMIR MARTINEZ
los retos para
el sector salud y aquellos que tendremos a nivel personal derivados de la
pandemia nos han dejado sin nuestra esencia. Medidas como el distanciamiento
social, el confinamiento y las cuarentenas implicaron y continúan generando una
reducción de las actividades de producción y de consumo lo que ha ocasionado
una fuerte caída en la económica estatal y nacional, lo cual influyó en todos
los determinantes sociales de la salud. Son grandes los retos frente a esta
situación que debe apuntarle a una apertura progresiva con cuidado de la salud
y la producción, que implica una dinamización de los mercados con un fuerte
impulso al aumento de la demanda y a la generación de empleo, pensando que cada
paso debe procurar el cuidado de la salud de unos y otros, esto en tiempos de
campaña suena utópico.
En lo que respecta al sector salud, los mayores retos tienen que ver con
la lenta recuperación de las pérdidas y dificultades económicas suscitadas por
el incremento en los gastos que acarreó la protección del personal de salud,
las inversiones para atender la pandemia, la disminución en los ingresos por la
baja en la atención de pacientes quirúrgicos o los que dejaron de acudir a la
institución, los gastos en la vacunación de la población y las inversiones en
la atención y seguimiento de pacientes atendidos a distancia, y para aquellos
que requieran rehabilitación integral post-covid 19. La pandemia también
permitió evidenciar la situación del sistema de salud, que requiere ajustes al
sistema a partir de las fallas que quedaron en evidencia y que hoy día son
nuestro mayor reto, como rescatar salud desde el punto de vista económico, como
rescatar algo que todos olvidaron.
los mayores
retos tendrán que ver con los cuidados que se deberán tener o mantener a pesar
de haber recibido la vacuna, la adaptación a los cambios en la atención
suscitados por la pandemia, el retorno a nuevos modelos de atención y una nueva
normalidad en salud, las repercusiones que a nivel de salud mental y de las
enfermedades crónicas en donde se ha visto que por padecer Covid-19, o por tener allegados
que lo sufrieron, o haber vivido y/o sufrido los desenlaces psicosociales
provocados por la cuarentena y los cambios económicos que se establecieron, el
reconocimiento de las necesidades de atención, la detección de nuevas
problemáticas del desarrollo de los niños y la cognición de personas mayores,
el manejo de las pérdidas y duelos derivados de la pandemia, son algunos de los
aspectos que tendremos que enfrentar aunado al incremento de lo que se llama
covid largo que nadie esta tomando en cuenta y que va a significar un enorme
carga presupuestal para cualquier sistema de salud.
A nivel del
personal de salud, se debe dar un espacio para su recuperación, propender por
mantener el respeto, solidaridad y respaldo después de más de dos años de estar
frente a una situación nunca antes vivida y ante la cual se presentó gran
desgastaste personal, familiar y posibles cambios en los planes de vida.
Es necesario
que veamos que lo que se ocupa en salud no es solo la solidaridad, sino el reto
que tenemos encima, salud no es moneda de cambio de ningún partido político y
es la única que no se fue cuando todos se fueron, perdimos amigos, compañeros intrañables
de muchas luchas, de noches de guardia y a salud no le importo. Hoy es tiempo
de construir una nueva salud desde nuestro punto de vista, no del político, no
nos interesan los puestos nos interesa que salud este mejor preparada para la próxima
pandemia.
No es tiempo de
bajar la guardia, no es tiempo de quitar mascarillas, quien lo diga y promueva estará
equivocado.
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