miércoles, 18 de mayo de 2022

Corrupción. Un mal Necesario

 La indignación generalizada frente a la corrupción  y a la subordinación del legislativo y el poder judicial ante el poder ejecutivo y todo el país

En este momento, los ciudadanos estamos dando paso a la resignación y a la indiferencia, pues la impunidad está tan extendida que la mayoría de la gente desconfía de que haya solución y ve a la justicia como algo que se puede comprar o que se mueve hacia el mejor postor.

Sobre este hecho la teología tiene algo que decir. Ella sostiene que la condición humana actual se encuentra desgarrada y decadente  a consecuencia de un acto de corrupción y asi se refiere Kant, según el cual el ser humano es un leño tan torcido que no se pueden sacar de él tablones rectos.

Somos portadores, por lo tanto, de una ruptura interna que equivale a una laceración del corazón. En palabras modernas: somos diabólicos y simbólicos, sapientes y dementes, capaces de amor y de odio.

Esta es la actual condition humaine. Pero por curiosidad, debemos de preguntarnos  ¿cuándo comenzó? La respuesta será desde los orígenes Pero no da importancia a esa pregunta. Lo importante es saber que aquí y ahora somos seres corruptos, corruptibles y corruptores.

¿Pero dónde se manifiesta más visiblemente este estado de corrupción? Y la respuesta salta a la vista, y es en los portadores de poder. Enfáticamente afirmamos: el poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente. ¿Por qué, exactamente, el poder? Porque es uno de los arquetipos más poderosos y tentadores de la psique humana; nos proporciona el sentimiento de omnipotencia y de ser un pequeño dios. Hobbes en su Leviatán  nos lo confirma: «Señalo como tendencia general de todos los hombres un perpetuo e inquieto deseo de poder y más poder que solamente cesa con la muerte. La razón de esto reside en el hecho de que no se puede asegurar el poder sino buscando más poder todavía».

Ese poder se materializa en el dinero. Por eso las corrupciones que estamos presenciando envuelven siempre dinero y más dinero. Hay un dicho en Ghana: la boca ríe pero el dinero ríe mejor. El corrupto cree en esta ilusión.

Hasta hoy no hemos encontrado cura para esta herida interior. Sólo podemos disminuirle la sangría. Creo que, en último término, vale el método bíblico: desenmascarar al corrupto, dejándolo desnudo delante de su corrupción, y la pura y simple expulsión del paraíso, es decir, sacar al corruptor y al corrompido de la sociedad y meterlos en la cárcel, termino vedado en los círculos de poder.

Asi es la pequeña levedad de nuestra sociedad.

 

 

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