miércoles, 18 de mayo de 2022

DEMOCRACIA SIN CIUDADANOS

Cuando se hablan de los ideales democráticos son muchos los espíritus liberales, que aseguran que no hay que oponer democracia directa y democracia representativa, sino que en la democracia participativa caben ambos modelos de democracia: la representativa y la directa. Pero a la hora de la verdad, si pedimos una mayor explicitación, nos damos cuenta de que este modelo ideal de democracia se reduce a la prioritaria y más amplia democracia representativa, en cuyo marco se situarían algunas expresiones de la democracia directa.

La democracia directa complementa en pequeñas dosis, que cumplen una inapreciable función legitimadora, a la dominante democracia representativa, a modo de breve apéndice de un amplio texto escrito. Una amplia democracia representativa con una marginal democracia directa para algunos contados casos. En una democracia ciudadana la participación del ciudadano se da en distintos terrenos: en la democracia representativa (eligiendo a los representantes políticos), en la democracia directa (decidiendo sobre asuntos políticos relevantes), en la democracia participativa (formando parte de grupos ciudadanos de acción política).

Situar la participación política en el ámbito de la democracia representativa, a modo de corrección de la misma, es tener un sentido estrecho y extemporáneo de participación. "La democracia ha de ser vista en el marco de una democracia representativa  siendo esta vista mas como un proceso de corrección de lo que hay que como la construcción de un modelo alternativo...

Participar es hoy contribuir a la corrección de los vicios y miserias de la representación".

No creo que la participación deba tener hoy precisamente tan cortas alas. Sin cirugía legal a fondo, sin modelos alternativos, poco podemos avanzar.

 

La virtud cívica del ciudadano de frente es que comporta también la responsabilidad, derivada de la participación en esta elección.

La responsabilidad ciudadana viene de una respuesta compensatoria a los beneficios de la propia sociedad, en primer término, pero sobre todo debe venir del privilegio que ostenta el ciudadano para participar y tomar decisiones políticas. Es ilógico no responder ante las decisiones que uno ha tomado. Si la escena pública permite participar al ciudadano, éste ha de ser obviamente responsable con una conducta consonante con lo decidido políticamente. En una democracia ciudadana, como la que aquí se diseña, con altos niveles participativos, la responsabilidad es una exigencia. En una democracia meramente representativa al uso tiene mayor justificación la actitud de irresponsables ciudadanos apáticos, que hemos definido como ciudadanos de perfil, en donde en Durango abundan y se ven en todos los partidos.

Hoy que estamos a 17 días de que se elija el cambio en este estado, es cuando más debe de estar y sentirse el ciudadano representado en el gobierno, la verdad no es así, hasta hoy las cosas se siguen manejando por los mismos grupos, los mismos intereses y las mismas decisiones que en nada benefician a los de a pie.  Por eso es importante el llamado a votar para tratar de hacer un cambio.  Para lograrlo se quiere un gobierno ciudadano y responsable y en donde se tome al ciudadano en cuenta, no que lo haga a un lado como siempre ha pasado.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

LOS PROBLEMAS DE DURANGO

 Durango enfrenta diversos problemas que afectan su desarrollo social, económico y ambiental en el contexto actual. Estos desafíos reflejan ...