La nueva normalidad nos esta dejando un mundo que aun desconocemos, aun no pasa esta pandemia del coronavirus y no nos estará permitido volver a la normalidad anterior. Tal vez sea un desprecio a los miles de personas que han muerto a por el virus, y una falta de solidaridad con sus familiares y amigos. En segundo lugar, sería la demostración de que no hemos aprendido el mensaje de lo que, más que una crisis, es un llamado urgente a cambiar nuestra forma de vivir.
Es por eso que este virus cayó como un meteoro
rasante sobre el capitalismo neoliberal desmantelando su ideario: el beneficio,
la acumulación privada, la competencia, el individualismo, el consumismo, el
estado mínimo y la privatización de la cosa pública y los bienes comunes. Ha
sido gravemente herido. Es este sistema y nosotros mismos los que hemos
producido demasiada iniquidad humana, social y ecológica, hasta el punto de
poner en peligro el equilibrio mismo del plantea. Pero seguimos sin entender. Hoy
mismo leemos en las noticias que hay un muerto cada dos minutos. Ese es el
precio de un capitalismo que nada le importan salvo sus mismos intereses.
Pero ya vimos que el hecho de tratar de volver a la
anterior configuración del mundo caracterizado por el capitalismo neoliberal,
incapaz de resolver sus contradicciones internas y en cuya
voracidad por un crecimiento ilimitado a costa de la sobreexplotación de la naturaleza y la
indiferencia ante la pobreza y la miseria de la gran mayoría de la humanidad
producida por ella, si seguimos por ese camino es olvidar que dicha
configuración está sacudiendo los cimientos ecológicos que sostienen este
frágil sistema que llamamos Vida.
No tenemos tiempo, los cálculos mas conservadores nos dicen que en México
nos van a faltar cerca de 700,000 mil mexicanos por esta pandemia, si no ponemos
reglas, los números se van a duplicar y México será una zona de guerra, pero
para ello deben de estar juntos gobierno y ciudadanos, si no es así, las cosas
no van a funcionar y dejaremos a mucha gente sin sus seres queridos. En México
no nos sobra nadie.
El gran desafío que se nos plantea a cada uno de nosotros esta nueva
etapa de esta normalidad es que nada es seguro, el gobierno privilegio la
economía antes que la seguridad del ciudadano y este de manera irresponsable
sigue sin entender que es el parte importante del eslabón para detener la
trasmisión del virus. Pero como hacerle
entender a la gente que la infección esta activa si ellos mismos se niegan a
creer que este virus está matando gente y a gente que se está recuperando está
quedando con secuelas pulmonares graves, tal parece que la desinformación en
todos los niveles es a gran escala, parece que nadie sabe bien que hacer o cómo
actuar. la gran pregunta, especialmente a los que toman las decisiones es:
¿Cómo continuar? ¿Volver a lo que era antes? ¿Recuperar el tiempo y los
beneficios perdidos?
Centenares de sillas vacias dejaron huerfanos de esta pandemia que nadie ve.... son los fantasmas de una pandemia.
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