Nuevas decisiones en este mundo postpandemia
Vivimos en este momento los primeros días de un
cambio que ya se esperaban con ansia, sabíamos que nos estaban dejando un
estado devastado, pero no sabíamos cuánto sería el daño que los anteriores
gobernantes habían dejado en el estado.
La humanidad necesita tomar una decisión. ¿Recorreremos el camino de la desunión o adoptaremos
el camino de la solidaridad global? Si elegimos
la desunión, esto no solo prolongará la crisis, sino que probablemente dará
lugar a catástrofes aún peores en el futuro. Si elegimos la solidaridad global,
será una victoria no
solo contra el coronavirus, sino contra todas las futuras epidemias y crisis
que podrían asaltar a la humanidad en el siglo XXI.
La naturaleza ha sido devastada por esta humanidad
que no ha dejado nada en su lugar, esta pandemia de COVID-19 no será la última
que nos enfrentemos como humanidad y en particular esta pandemia, está teniendo
un impacto enorme no solo como sociedad, sino de manera global y en lo
particular vemos como estamos cada día más cerca de una salida, pero más lejos
de poder componer la senda que se tenía antes de esta pandemia.
La covid-19 ha impactado como
fenómeno mundial al ocurrir en un mundo interdependiente e
interconectado que ha permitido un seguimiento de la evolución de la pandemia y
la adopción de medidas similares en todo el planeta, pero a la vez ha sido
sobredimensionada en las redes sociales con informaciones exageradas, muchas veces con noticias falsas que
contribuyen a un clima de angustia y zozobra. Lo
importante y esperanzador es que esta pandemia vivida en el mundo en tiempo real podría
llevar a la humanidad a repensar muchos de sus ideales y propósitos, y a
replantear soluciones globales efectivas, pues las condiciones están dadas no para la
actuación individual, solitaria y egoísta de los países, sino para una profundización
del trabajo solidario.
Los ajustes que deseamos en este mundo postpandemia,
en vez de un feroz regreso al capitalismo salvaje, serían un regreso
en materia económica a un Estado de bienestar
más responsable de
políticas públicas que
aborden aspectos: la salud
pública; la protección de las especies y la convivencia más armónica entre
humanos y animales;
una toma de
conciencia de las
metas de calentamiento global
para lograr un
planeta habitable; el
desarrollo de una economía más solidaria y participativa, orientada al
bien común y al fortalecimiento de los
Objetivos de Desarrollo
Sostenible de la
agenda 2016-2030; no
estimular más desarrollo de
energías fósiles contaminantes y respaldar el de energías limpias sustitutivas; cambiar
los patrones de comercio internacional; consolidar principios democráticos como
eje central de
gobernabilidad y procurar limitar la expansión de tendencias autoritarias;
reformar y fortalecer
los organismos internacionales y
las negociaciones multilaterales;
reformular y refundar si fuere necesario los procesos regionales de integración como
mecanismo para el
desarrollo y bienestar
de las poblaciones; lograr entendimiento
entre religiones que deje sin piso las interpretaciones fundamentalistas
causantes de acciones
terroristas; y avanzar
en un desarme
mundial que comprometa
a las naciones
exportadoras de armamento
responsables de la paz mundial en el
Consejo de Seguridad de la ONU para que el mundo avance en condiciones de paz y
tranquilidad.
Pensar en un mundo postcovid tiene demasiadas implicaciones que esperemos las nuevas generaciones entiendan que el tiempo es poco y las consecuencias son muchas y muy profundas. Esperemos que surja una nueva construcción de las democracias en donde ni la derecha ni la izquierda estén tan polarizadas como al día de hoy. No hay tiempo para empezar de nuevo y aprender que somos parte de un todo y que nuestras acciones tienen consecuencias.
es tiempo de construir y romper paradigmas para esta nueva normalidad.