El gran desafío
que se nos plantea a cada uno de nosotros esta nueva etapa de esta normalidad
es que nada es seguro, el gobierno privilegio la economía antes que la
seguridad del ciudadano y este de manera irresponsable sigue sin entender que
es el parte importante del eslabón para detener la trasmisión del virus. Pero como hacerle entender a la gente que la
infección esta activa si ellos mismos se niegan a creer que este virus está
matando gente y a gente que se está recuperando está quedando con secuelas
pulmonares graves, tal parece que la desinformación en todos los niveles es a
gran escala, parece que nadie sabe bien que hacer o cómo actuar.
la gran pregunta,
especialmente a los que toman las decisiones es: ¿Cómo continuar? ¿Volver a lo
que era antes? ¿Recuperar el tiempo y los beneficios perdidos?
Lo menciono la OMS en su
sesión semanal, volver simplemente a lo que era antes sería un suicidio, porque
no hay condiciones para hacerlo, así de sencillo, la humanidad debe de aprender
que perdió más de lo que se imaginan, el contacto físico va a estar tan
limitado que mucha gente simple y sencillamente no aguantara.
Los problemas mentales van
al alza y la gente sigue andando en la calle como si nada, pero ante cualquier
situación no planeada, responden de una manera tan agresiva que este virus esta
sacando al hombre de las cavernas que vive en cada uno de nosotros.
La gran paradoja es que los
virus siempre han estado aquí y que podrían volver a contraatacar con virus más
violentos y mortales. Los científicos ya han advertido que dentro de poco
podemos sufrir un ataque aún más feroz si no aprendemos la lección de cuidar la
naturaleza y desarrollamos una relación más amistosa con la naturaleza.
Pero entonces que debemos
de plantear ante esta nueva normalidad: ¿vale más el lucro o la vida? ¿Debemos
salvar la economía o salvar vidas humanas?
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