En estos momentos en que todas
las personas ven lo bonito que significa tener una casa, un coche, un trabajo,
pero han dejado de lado la realidad humana, muchas inclusive no ven más allá de
su alrededor y no ven los momentos cruciales que está viviendo no solo el
estado sino el mundo mismo. Sencillamente, nos encontramos frente a una crisis
encima de otra.
Primero fue un virus que trastocó
nuestras vidas y nuestras economías, y que aún no ha terminado. El virus
continúa propagándose y podría producir variantes aún más contagiosas o, lo que
es peor, más letales, causando nuevos trastornos y profundizando la divergencia
entre los países ricos y pobres.
Tenemos una guerra: La invasión rusa en
Ucrania, que ha devastado la economía de varios países y que ha producido ondas
sísmicas que repercuten en el mundo entero. Pero que el sistema capitalista se
enfrasca en mantener esta guerra a costa de lo que sea para decir que su sistema
político económico es el que conviene al mundo.
Y, por primera vez en muchos años, la
inflación es un peligro claro y presente para muchos países de todas las
regiones y que constituye un enorme revés para la recuperación mundial. En estos
términos México no es la excepción y vemos cada día en términos económicos, como
el crecimiento disminuye y
la inflación aumenta. En términos
humanos, los ingresos de la gente disminuyen y
las penurias aumentan. Vemos
como cada día aumenta la gente que por necesidad recorre las calles en busca de
un pedazo de pan que llevarse a la boca y con demasiada frecuencia vemos la
indiferencia de los gobiernos estatales y federales ante esta enorme crisis que
tenemos encima y que se niegan a reconocer, para ellos es mas importante las
luces y reflectores que en realidad llevar un trozo de pan a muchos de los
hogares que hoy lo necesitan. No se trata de buenos deseos, se trata de
gobernabilidad y hasta hoy ninguno de los que hoy dirigen las riendas de este
estado lo han hecho de la mejor manera.
Alejarse del ciudadano después
de las elecciones es el común denominador y vemos a la gente ávida de que les
den por lo menos una despensa que mitigue en algo la enorme carencia económica que
se puede transformar en un estadillo social si no se tiene definido hacia donde
se dirigen los rumbos de la nacion o del estado. Veremos como pinta este año que empieza a lucir sombrío.