Resulta doloroso para este país que millones de personas se debatan todos los días entre la posibilidad o no de comer; de acudir a una cita médica, de acceder a las medicinas que les permiten seguir con vida o evitar el dolor de padecimientos como el cáncer. Se trata de una realidad terrible que está obligando a millones a intensificar sus estrategias de sobrevivencia; y a otros más a aprenderlas debido a la desgracia en que han caído en los últimos meses. La pregunta es hasta cuando continuar con las medidas para tratar de frenar esta pandemia, y la respuesta es hasta que logremos contener al virus, ya sea mediante una vacuna o una campaña estratégica mundial de confinamientos coordinados que un estudio de la Universidad de Harvard calculó que podría tardar dos años en dar resultado, es probable que la vida diaria se defina a partir de los esfuerzos para controlar la pandemia.
No hay en
este momento una fórmula maestra, pero la evidencia científica muestra que las
reuniones masivas deben seguir siendo escasas, ya que según este informe dirigido por Scott Gottlieb, excomisionado de
la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, afirmó que las
reuniones deben limitarse a 50 personas o menos. Esto podría descartar muchas
bodas, eventos deportivos o conciertos. Impediría un regreso absoluto a los
trayectos al trabajo en transporte público. Muchos centros comerciales,
gimnasios, restaurantes, bares y templos de adoración podrían permanecer
cerrados parcial o totalmente, al igual que muchas oficinas y fábricas y
entonces nos damos cuenta que en muchas decisiones de salud priva o rige el
aspecto político.
La
política económica y la política social de México tienen que modificarse de
manera sustantiva en el corto plazo; pero ello requiere que el gobierno
reconozca que la cuestión social que existía cuando inició esta pandemia, es
radicalmente distinta a la de ahora; y que eso demanda una transformación radical,
tanto del diagnóstico como de las medidas que deben implementarse y que
derivado del mal manejo que se ha hecho de esta pandemia, nuestro país ocupa el
5º lugar mundial por mas defunciones y parece que a nadie le importa los daños
colaterales que esta dejando este manejo criminal de esta crisis de salud,
nadie habla de los miles de huérfanos y de como ayudarlos, nadie habla de la
pobreza que golpea a los hogares mexicanos y que este 2022 se incrementara de
manera alarmante, ello aunado a la crisis de salud mental que se enfrente sin
un rumbo y sin planes y aúnele la enorme ola de inseguridad, robos y violencia
que se vive día a día en nuestro país.
En México
se requiere un cambio de ciudadanos para ciudadanos.
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