Hablar de un estado corrupto puede herir susceptibilidades en diversos actores políticos que ven a durango como parte de un botín, nadie les puede cuestionar el rumbo del estado, so pena de sufrir persecución política y vaya que existe en el estado. El pensar de manera diferente suele traer consecuencias para el que intenta poner una idea diferente en el colectivo, ya que parece que los políticos no quieren que la ciudadanía aprenda a tomar decisiones por ellos mismos, ya que saben que les empezaran a cuestionar el saqueo que ha sufrido históricamente el estado por los mismos que hoy toman decisiones y que son incapaces de poner un freno a esto.
Porque decimos que durango es un estado corrupto y saqueado,
ya que a través de los años y de diversos sexenios siempre ha sido un slogan de
campaña este tema, con IHD se perdieron cerca de 12,000 mil millones de pesos y
no paso nada, con JHC se perdieron cerca de 24,000 mil millones de pesos y no
paso nada, con el exgobernador, miembro de la actual alianza que hoy gobierna
se nos han perdido cerca de 30,000 mil millones de pesos y a mas de un año no
se ha podido recuperar ni un centavo y ni hay ganas de atraparlo, ya que este
hecho pone en riesgo la frágil alianza que se tiene en el estado y es más fácil
decir que el gobierno federal no cumple con en envió de dinero.
Durango ocupa el cuarto lugar en corrupción a nivel
nacional, según la fiscalía anticorrupción del estado y por lo tanto requiere
de un mayor compromiso por parte de los poderes que integran el gobierno del
estado.
Pero como
eliminar la corrupción en un estado en donde parece que esta palabra invadió
todos los ordenes de gobierno y todos los sistemas están enmohecidos con ello, como
hacer que los políticos entiendan que no es posible que exista tanta corrupción
e impunidad en un estado en donde la pobreza es la condición normal del
ciudadano.
Pero
que hacer con esta idea de que el combate a la corrupción y la impunidad
requiere de la voluntad política, pero creemos que esta es una condición
necesaria, mas no suficiente, para lograr resultados reales y duraderos. Si
queremos que los niveles de corrupción disminuyan en México, es indispensable
hacer cambios que no dependan de la honestidad de una sola persona o grupo de
funcionarios públicos, sino que puedan mantenerse en el tiempo y operen sin
importar quién esté al frente del gobierno.
Por eso debemos de crear
puntos de inflexión en el sistema para que se trate de disminuir lo más posible
esta situación a través de acciones:
- Fortalecer las instituciones
para el combate a la corrupción
- Cerrar los espacios para la
corrupción en las compras y contrataciones del gobierno
- Crear un padrón único de
proveedores y contratistas del gobierno
- Reducir la discrecionalidad
en el gasto público y en la reasignación del presupuesto
- Impulsar la bancarización y
eliminar el uso de dinero en efectivo para las transacciones
gubernamentales
- Crear un padrón único de
beneficiarios de programas sociales
- Reforzar los mecanismos de
transparencia y gobierno abierto e impulsar la creación y difusión de
datos públicos
- Erradicar el financiamiento
ilegal de las campañas políticas
- Impulsar una cultura de
denuncia e implementar una política de protección a denunciantes
- Incorporar al sector privado
en el combate a la corrupción
Es por eso que la participación ciudadana debe de convertirse
en pilar de este estado, debemos de quitar de la actividad política a todos
aquellos políticos que se han enriquecido y han saqueado el estado. Es tiempo
de cambios y de sacar a las ratas del gobierno.