México vive momentos de gran inseguridad y en donde parece ser que las instituciones de brindar seguridad, parecen no estar funcionando. Vemos como el ciudadano común está a merced de la delincuencia, por un lado, vemos la ola incesante de robos que se presenta en la ciudad y por otro lado vemos la creciente inseguridad para empresarios, para poder transitar en paz por los caminos de México y vemos la enorme corrupción que esta enquistada en los cuerpos policiacos.
Para este 2024, un año en que se definirá una vez mas el rumbo de México,
el tema de la inseguridad pega en unos partidos políticos y en otros se ha
tomado como bandera de que el país se está hundiendo por la incapacidad de los partidos
de izquierda de hacer frente a una ola que se empezó en el sexenio de Felipe calderón
y que ha sido imposible de parar, para muestra basta decir lo que pasa en Guanajuato
y en guerrero.
En la política, aunque hay
evidencias crecientes de penetración del crimen organizado en la política, como
el acuerdo de las fracciones parlamentarias para introducir al palacio
legislativo, en la cajuela de un automóvil, a un diputado acusado de nexos con
el narcotráfico para que tomara posesión y adquiriera fuero, habría que
discutir si el avance del crimen organizado implica una criminalización y
deslegitimación del Estado, aunque llama la atención que la tipología que
discutimos no considere a la corrupción, donde México ha ido empeorando y se
reciben constantemente noticias de escándalo. Pero baste recordar que es el
mismo crimen organizado quien decide quien va y no va a las diferentes
diputaciones tanto locales como federales.
La aplicación de la ley, en un
país acostumbrado al influyentísimo y la compra de autoridades policiacas y
judiciales; históricamente, el respeto al Estado de derecho es deficitario, lo
que hace más preocupante este factor; asimismo, se ha ampliado la violación a
los derechos humanos, no obstante, la creación de instancias que deben vigilar
que esto no suceda. El aparato de seguridad es corrupto y abusivo; hay
crecientes muestras de asociación con los criminales y de falta de control de
las autoridades policiacas, aunque habría que analizar hasta qué punto opera
como “un Estado dentro del Estado”. Por lo que toca a las elites, éstas han
actuado de una manera facciosa desde hace varias décadas, pero encuentran
espacios de articulación con las instituciones públicas y con los políticos, lo
que ha propiciado una cierta complicidad para el manejo corrupto del aparato
estatal, y ha frenado las conspiraciones de la clase dominante, factor
importante para explicar la larga estabilidad política mexicana.
Es cierto México requiere de
una visión integral, pero hasta hoy los políticos tradicionales se han
encargado de ceder los espacios de la democracia del país y de los estados a
los que hoy generan la inseguridad y nos enteramos cada día como los políticos se
coluden con ciertas facciones para que les financien su campaña política, esto
es lo que no debe de permitirse porque pone al estado mexicano de rodillas ante
un crimen organizado que cada día toma mas poder y que el mismo estado es incapaz
de combatir. Es tiempo de hacer un cambio, tal vez si hacemos que se puedan
elegir políticos menos corruptos, tal vez esto pueda hacer la diferencia. Veamos
que depara este 2024
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