martes, 16 de julio de 2024

UNA OPOSICION QUEBRADA

 

La desarticulación de la oposición y su amplia mayoría parlamentaria aumentan su margen de acción. La mayoría de los estados, 24 de 32, están en manos de Morena. Su gran votación ha herido duramente a los tres partidos tradicionales, el PRI, el Partido Acción Nacional y el Partido de la Revolución Democrática, este ultimo ya como un fósil de la democracia, que están seriamente afectados por la heterogénea coalición articulada, lastrada por su escasa credibilidad. El PRI es la cuarta fuerza política en el Congreso, donde perdió 40 escaños. El Movimiento Ciudadano, un partido emergente, se perfila como la alternativa de la oposición, si bien aún debe articularse y dejar atrás sus diferencias internas. El 10,4% de Jorge Álvarez Máynez es un buen punto de arranque, al que suman el poder local tras su triunfo en Jalisco.

La amplia mayoría legislativa de Morena, 372 diputados y 83 senadores, puede ser un arma de doble filo. Coloca al partido y a sus aliados (Partido Verde Ecologista – PVE y Partido del Trabajo – PT) cerca de la reforma constitucional, que requiere las dos terceras partes de ambas Cámaras del Congreso. Los números asegurarían a la coalición oficialista la mayoría cualificada en diputados, pero no en el Senado, donde necesitarían dos escaños más de los que tienen.

Dado el carácter polémico de las reformas propuestas por AMLO y sus prisas por llevarlas a cabo, el cambio de la Constitución de 1917 podría eventualmente favorecer a la oposición. ¿Podrá transformarla en una bandera para ganar legitimidad en defensa del equilibrio de poderes y la institucionalidad? Si bien las reformas se centran en asuntos sociales, incluyen cambios en el Poder Judicial como es la elección directa y popular de los magistrados de la Corte Suprema, con la que AMLO mantiene un largo pulso político-institucional. La supermayoría conseguida por Sheinbaum puede ser más endeble de lo que parece. Al no estar López Obrador, el cierre de filas puede ser menos automático y deberá negociar con aliados poco fiables como el PVE y el PT. Sin embargo, similar heterogeneidad se puede observar entre los parlamentarios de la oposición, lo que podría favorecer algún intento oficialista de comprar o de cooptar voluntades, una inveterada práctica de la política mexicana.

El populismo anti-institucional de AMLO en sus ataques contra el Poder Judicial o instituciones como el Instituto Nacional Electoral  puede bajar de decibelios con la nueva presidenta. De todas formas, sus declaraciones dejan entrever escenarios de un posible choque institucional con el mundo judicial al que responsabiliza de la violencia ya que “El problema es que el Poder Judicial se lava las manos. Da amparos a todo tipo de delincuentes y nadie los llama rendir cuentas porque no se puede; son juez y parte” y de obstruir al gobierno con la frase de “México vivió 36 años de neoliberalismo. Durante ese tiempo, los poderes estuvieron al servicio de una minoría. Y de la corrupción. 

Hoy la oposición paga los errores que dice no asumir como los dos presidentes de estos partidos con posiciones de poder en las cámaras, hoy siguen sin entender que el pueblo eligió de una manera diferente a lo que ellos tanto atacaron.

MEXICO CON CLAUDIA

 

México celebró elecciones presidenciales el 2 de junio con una victoria plebiscitaria de Claudia Sheinbaum. La heredera de AMLO y candidata de la coalición Sigamos Haciendo Historia, en torno al Movimiento de Regeneración Nacional, tuvo el apoyo del 59,7% superando en 30 puntos a Xóchitl Gálvez. Como en El Salvador y en República Dominicana, en México el oficialismo, o el continuismo, triunfó de forma contundente. No sólo ganó Sheinbaum de forma clara. Tras unas elecciones definibles como de “Estado”, por la sistemática utilización de los recursos públicos en beneficio de los candidatos oficialistas, Morena y sus aliados se llevaron el “carro completo”, según la tradicional jerga política mexicana, en alusión a su triunfo en prácticamente todos y cada uno de los comicios celebrados el mismo 2 de junio.

La presidencia y la gran popularidad de AMLO se asocian, en el imaginario colectivo, a la justicia social. Cinco millones de personas salieron de la pobreza durante su sexenio, la mayor reducción de los últimos tres lustros. Esta caída fue posible gracias al aumento del salario mínimo, superior a la inflación en casi un 120%. Tras décadas de escaso o nulo interés de las administraciones anteriores en la materia, durante su sexenio AMLO lo incrementó en más del doble. A esto se añaden las “transferencias monetarias”, que aumentaron un 55%, mientras el ingreso laboral medio creció un 24% sobre la inflación con sus famosos programas sociales que la oposición dice que deben de quitarse porque en México no caben los holgazanes, aunque algunos políticos así se comporten y no trabajen.

Pero que esperar de claudia y para ello debemos de saber algunas características de Sheinbaum que le conceden, a priori, cierta capacidad de maniobra frente al liderazgo carismático de AMLO. Probablemente dote a su gestión de un marcado acento ecologista, inexistente en el actual gobierno. Habrá que ver si eso se concreta en una agenda propia, con un margen de acción diferente. Su vínculo con el ecologismo es antiguo: fue asesora de la Comisión Nacional para el Ahorro de Energía y de la Comisión Federal de Electricidad. También estuvo vinculada al Banco Mundial y al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Sheinbaum debería trabajar en potenciar un “obradorismo” sin López Obrador mientras edifica su propio liderazgo. Si bien AMLO ha prometido no interferir, su presencia, sus palabras, sus intervenciones y sus silencios serán leídos como gestos de apoyo o reprobación hacia Sheinbaum, que deberá convivir con la alargada sombra del presidente. Para Sheinbaum, la presencia de AMLO siempre quedará “en el corazón del pueblo de México. Eso es inevitable. Y es bueno que así sea”.

Seguramente no podrá manejar la agenda política como AMLO. Sus “mañaneras” fijaban la actualidad con un discurso poderoso, una narrativa demagógica que calaba en buena parte de la sociedad. Ella admite que su liderazgo “será distinto. López Obrador es insustituible. A mí me va a tocar ser presidenta en un periodo diferente. Mi liderazgo dependerá de mi personalidad y será como el que ejercía en el gobierno de la Ciudad de México, basado en los resultados, la entrega y la honestidad”.

Sheinbaum deberá convivir con las diferentes familias de Morena, que intentarán aumentar su peso en ausencia del líder máximo. Los gobernadores y las diferentes corrientes buscarán ampliar su poder al no tener enfrente el estilo personalista de un líder tan fuerte como AMLO. El “obradorismo” sin López Obrador implicará para Sheinbaum apoyarse en cuadros leales, desarrollando un cambio de talante que le puede generar mayor legitimidad ante la opinión pública, mejorando la relación con los medios, con el sector privado y abandonando el sesgo anti-intelectual contra el mundo académico.

El problema de morena es la misma morena y sus corrientes que la han debilitado en algunos procesos, basta recordar lo que paso aquí en durango. Aun hay mucho que hacer en este tema.

LOS PROBLEMAS DE DURANGO

 Durango enfrenta diversos problemas que afectan su desarrollo social, económico y ambiental en el contexto actual. Estos desafíos reflejan ...