En lo que llamamos democracia,
el fin nunca justifica los medios, porque si para llegar al poder ha debido
pervertirse y embrutecerse los instrumentos y las instituciones, habremos
ahogado a la propia democracia. Y eso debería de estarnos preocupando por todo lo que estamos viviendo: en estas semanas
vemos una campaña de odio hacia el poder ejecutivo, creado por algunos
legisladores que se dicen defensores de una democracia fallida y son los
encargados de que se extienda el odio, envilecen la convivencia, faltan al
respeto del otro, y generan la desconfianza en el sistema y se dicen los
salvadores del mundo y de la democracia, esa que ellos mismos robaron en su
momento.
No somos suficientemente
conscientes de lo que significa vivir en democracia. Los países occidentales y
desarrollados disfrutamos de un sistema político que, con sus errores, nos
permite vivir en paz: levantarnos cada día sin miedo a morir en la calle, ser
apresado injustamente, vivir atemorizados, no poder expresarse con libertad,
ser brutalmente castigados, …. En definitiva, lo que vive una gran parte de la
población mundial.
Y entonces ¿Seremos
capaces de ponerlo en riesgo envileciendo el fondo y las formas de la
democracia?
Porque la democracia no
solo depende del presidente de gobierno y de los políticos. Depende de los
partidos en primer lugar, y también de medios de comunicación, empresas,
bancos, sociedad civil organizada y ciudadanía.
Todos somos copartícipes
y responsables de que la democracia funcione.
Lo somos la ciudadanía no
tragándonos los bulos que nos meten cada día y rebelándonos ante los malos
políticos , malos por ineficacia y por corrupción de cualquier tipo y que
abundan en este momento en todos los partidos políticos.
Lo son los jueces que
miran hacia otro lado mientras se liberan a prisioneros que no deberían o
exonerando a grandes empresas de pagar sus impuestos, entonces vemos que si se
necesita un cambio en el poder judicial, un cambio que a nadie gusta pero que
todos esperan.
Son responsables los
medios de comunicación, o “pseudomedios”, que prefieren el bulo y la mentira
para tener un titular o hundir al adversario, no se cansan de agredir al
expresidente y se creen sabedores de la palabra y la difunden sin temor, a
pesar de que con sus palabras infunden odio entre los mexicanos y siembran una
diferencia enorme entre los ciudadanos.
Lo son también los legisladores,
porque se les permite que tengan demasiados privilegios, esos que el ciudadano común
y corriente no tiene, se dicen intocables y se creen formados por dioses y se
les olvida que el poder es pasajero y que tarde que temprano volverán a ser
ciudadanos de a pie, hoy nos vemos por encima del hombro y eso cambia cada 3
años que no me olvide que los tiempos cambian.
Sí, todos somos
responsables con nuestras formas y nuestras convicciones.