En estos días de gran agitación
política y social vemos como los entes denominados políticos se diluyen ante
las grandes problemáticas que se tienen en el entorno nacional y estatal.
Nos enfrentamos a la vorágine
internacional de políticas incomodas para algunos países por los que se dicen
dueños del mundo y que nos tienen prestados algunos pedazos de ellos que se
llaman países, vemos como hacen rabietas como niños de guardería por una cosa y
por otra y se olvidan de lo que están haciendo, zumiento a los países en un
problema económico, dejando pobres por todos lados y como a ellos no les
interesa porque su problema económico esta resuelto, vemos como la inmensa mayoría
de los trabajadores empiezan a sufrir por el tema de que su canasta básica empieza
a desaparecer y por los despidos de las grandes fabricas que se van a empezar a
dar. A ellos el gobierno no le importa proteger porque no esta en sus manos
cuidar a estos ciudadanos, pero si esta en manos de los gobiernos estatales proteger
el entorno económico y ver la factibilidad de las empresas para que están sigan
funcionando en los términos que se tienen actualmente.
Vemos a los políticos de
hoy en día enfrascados en salir a lucir sus bonitos trajes de marca antes de preocuparse
por las condiciones en las que están teniendo en el estado en el país. Vemos como
se entretienen dando espejitos creyendo que su enorme impericia será tapada por
los dedos del magnánimo poder federal y eso no es cierto.
La paradoja que se
presenta por tanto a la sociedad no es menor, ya que como principal necesidad
tiene que objetivar sus intereses latentes como, por ejemplo: la soberanía
política, potestad legislativa, control político, mandato imperativo, justicia
social, separación de poderes, constitucionalidad efectiva, etc. Mientras por
otro lado tiene que deshacerse de los hábitos que invisibilizan las prácticas
políticas y económicas que no aportan ningún beneficio a la sociedad como son
muchas de las cosas banales que realizan hoy en día muchos de los políticos. El
capitalismo per se no tiene por qué ser el objetivo al que
atacar, sino que son las prácticas que gracias al capitalismo manipulan los
intereses sociales. Es difícil distinguir el sistema de las prácticas
habituales, porque es evidente que las consecuencias reales son las que operan
en la sociedad, pero es cierto también que cada resultado proveniente de una práctica,
ya sea política, social o económica y puede ser analizada desde muchos puntos
de vista. Lo cierto es que las sociedades industrializadas han alcanzado unas
cotas de desarrollo muy difícilmente desligables del sistema capitalista,
aunque no por eso incorregibles. Lo sensato parece pues dominar el sistema
social, que es el que dota de un escenario sobre el que actuar al capitalismo.
Que este escenario sea más o menos justo y esté protegido, depende en gran
medida de la acción y actitud de los ciudadanos y de la actuación de los
politicos que se han distinguido hasta hoy por la inacción de sus actividades
al margen del enorme problema que se tiene en estos días.
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