jueves, 23 de febrero de 2023

El entorno de salud, fragmentado y olvidado en México

Una de las principales razones por las que la población busca servicios de salud privados, es por el diseño del sistema de salud. La seguridad social está condicionada al estatus laboral, por lo que si un trabajador pierde su empleo formal deberá pagar por servicios de salud mientras se afilia al Seguro Popular o a otro sistema. Por esto, se estima que un tercio de las personas reemplazan a su médico cada año porque cambian de empleo, lo que interrumpe la continuidad de la atención médica y las acciones de prevención a la salud.

En México se está gestando una crisis de salud pública que podría tener consecuencias socioeconómicas trascendentales para las familias y para el país. Por un lado, las enfermedades crónicas son cada vez más frecuentes, en gran medida por el envejecimiento de la población y por los factores de riesgo que presenta la población joven como la obesidad y el sedentarismo. Por el otro, el Sistema Nacional de Salud (SNS) está fragmentado y es uno de los que tiene mayores deficiencias de financiamiento público en el mundo: en 2016, destinó 5.8% del PIB a salud, del cual sólo 3% fue gasto público.

A pesar de las reformas que se han hecho con miras a la universalización del acceso a los servicios de salud, hoy más de 16 millones de mexicanos carecen de algún tipo de protección financiera en salud (lo que equivale a 13% de la población). Además, según datos de la OCDE, 41% del gasto total en salud corresponde a gasto de bolsillo.

Un estudio de Xu et al. (2010) muestra que tanto un gasto público menor a 5% del PIB como una proporción de gasto de bolsillo superior a 20% del gasto total en salud aumentan considerablemente la proporción de hogares con gastos catastróficos en salud. Esto último se refiere a hogares que destinan más de 40% de su gasto de no subsistencia para cubrir servicios de cuidado de la salud, lo cual puede tener implicaciones patrimoniales serias para los hogares. México cumple con ambas condiciones.

El sector salud es clave para la competitividad del país, pues estimula el ingreso personal y nacional a través de una serie de efectos en educación, inversión, productividad, disponibilidad de recursos y demografía.  no invertir en salud es dejar a la deriva a la nacion.

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