Durante esta pandemia, la mayoría de los que estábamos implicados en este tema mencionamos infinidad de veces que el impacto de esta enfermedad en la salud mental y los impactos socioeconómicos serian enormes si no se hacían las cosas pensando en un futuro menos desolador.
La pandemia y las medidas implementadas para mitigarla, las incertidumbres y la desconfianza, todo ello ha impactado negativamente en la salud mental de los individuos y el mismo estado se encargo de que la gente mas pobre tuviera menos oportunidades de acceso a por lo menos una comida al día y con ello socavo el bienestar social y económico de la población en general, por todo esto era previsible y se menciono una y otra vez que se iba a aumentar la prevalencia de los trastornos psiquiátricos, como la ansiedad y la depresión, o el enorme diferimiento que se dio en las citas de control de enfermedades como diabetes, hipertensión arterial y demás enfermedades crónicas o empeorando la enfermedad de algunas personas que ya sufrían tales trastornos, del personal sanitario y de las personas que desempeñan trabajos esenciales, mismos que dejaron solos, hasta hoy dia el 25% del total de personas fallecidas es personal medico, y no vemos que a las autoridades les importe.
También de muchas otras categorías de trabajadores y trabajadoras afectados indirectamente por la pandemia debido a las restricciones y los despidos por pérdida de viabilidad económica de los negocios durante los confinamientos. Todo esto en el marco de una enfermedad que nos enseño la fragilidad del entorno en que vivimos y seguimos aun así sin cuidar el medio ambiente, sin cuidar nuestra agua y sin entender que este planeta no es de nosotros ni somos sus dueños
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