jueves, 2 de marzo de 2023

LA INEFICACIA DE LOS SISTEMAS DE SALUD EN MEXICO

 El Sistema Sanitario en México es relativamente complejo, en especial en estos últimos años debido a los cambios que ha sufrido y continúa sufriendo, como el hecho de que el gobierno desea “fusionar” las instituciones públicas. Se encuentra integrado por el sector salud público y privado, ambos trabajando relativamente juntos para cumplir con la meta principal: “respetar el derecho a la salud de la población general” (artículo 4° de la Constitución Política de México).

La Clasificación de Instituciones de Salud por entidad federativa contiene alrededor de 18 mil descripciones de Unidades médicas públicas y privadas; según informes en México hay 23,858 unidades de salud (sin considerar consultorios médicos privados), siendo 4,354 hospitales y el resto unidades de atención ambulatorio; del total de hospitales 1,182 son públicos (siendo 718 los que atienden población sin seguro social; cabe mencionar que tienen una razón de 0.75 camas por cada mil habitantes, siendo inferior a lo recomendado por la OMS (de 1 cama por cada mil habitantes)) y 3,172 privados (teniendo en cuenta que en su mayoría son más bien materno-infantiles, y suelen ser hospitales de hasta 10 camas, siendo solo un 6% de más de 25 camas); además, aprox. 86% son hospitales generales y el resto de especialidad. En cuanto a recursos humanos que prestan los servicios de salud, la tasa de médicos por cada mil habitantes es de 1.85 a nivel nacional (siendo inferior al promedio de los países de la OCDE que es de 3) y la tasa de enfermeros es muy parecida siendo de 2.2 (también inferior a los países de la OCDE que es de 3.5). (6)(3)

El sector público está integrado por: el IMSS (Instituto Mexicano del Seguro Social) e ISSSTE (Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado) como parte del Seguro Social, y la SSA (Secretaría de Salud) que también incluye en cierta manera al IMSS. Otras que lo componen son: PEMEX, SEDENA, SEMAR, y SESA... que forman en sí parte de la SSA. Estas instituciones poseen varios hospitales y clínicas distribuidas por el país, todas sustentadas (fondos) por contribuciones gubernamentales, del empleador, de los trabajadores (cotizaciones deducidas) y de la población general (impuestos). Todas cumpliendo cobertura universal y provisión pública de forma equitativa. Un inconveniente notorio sería que, al ser dependientes de la economía del país en sí, se sufre de importantes deficiencias lo cual impide el adecuado funcionamiento de dichas instituciones (principalmente en cuanto a eficiencia e innovaciones). (3)

El sector privado está integrado por instituciones de salud privadas, muchas veces vinculadas a la Secretaría de Salud (principalmente el IMSS, por medio de cuotas de los individuos) y a aseguradoras privadas (creando una asociación y con ello permitiendo el acceso a un seguro médico privado). Estas instituciones sobreviven de sus propios pacientes (clientes) y tratos con aseguradoras, siendo por ende costosos en muchos casos los servicios que brindan; claro está que brindan servicios de mayor eficiencia y velocidad debido a que se personaliza mucho más la atención a los pacientes.

El sistema de salud en México en realidad, aún cuando se intenta brindar un servicio de salud universal y equitativo, ofrece beneficios muy diferentes dependiendo de la población de que se trate… En el país hay 3 grupos diferentes de beneficiarios de las instituciones de salud: 1.T rabajadores asalariados y jubilados (incluyendo a sus familias), 2. Autoempleados, desempleados, trabajadores del sector informal y personas dentro del mercado laboral (y sus familiares), 3. Población con capacidad de pago.

Los trabajadores del sector formal de la economía (y sus familias), activos y jubilados, son los beneficiarios de las instituciones de seguridad social. El IMSS cubre más de 80% de esta población, atendiéndoles en sus propias unidades; el ISSSTE cubre otro 18% de la población asegurada, atendiéndoles en sus propias unidades también. Los servicios médicos para empleados de PEMEX, SEDENA y SEMAR en conjunto se encargan de la salud en 1% de la población asegurada. (3) El segundo grupo de usuarios se trata de población no asalariada, quienes recurren para la atención de su salud a los servicios de la SSA, SESA y IMSS-O, junto al seguro popular (SPS)… tomando en cuenta que estos servicios de salud dependen importantemente de la economía del país (impuestos principalmente), y por ende se podría concluir que está población afiliada depende de la población trabajadora y que paga sus impuestos correctamente (“la población saludable y trabajadora es quien mantiene al sector salud público”).

El último grupo es quien pueden y hacen uso de los servicios de salud privada, mediante el uso de seguros privados o pagos de bolsillo directamente.

Ahora, México cuenta con una población de 124,738,000 habitantes, de los 50.21% son mujeres y 49.79% son hombres. Se considera uno de los países con más población del mundo, poseyendo una densidad de población moderada de 64 habitantes por Km2. Tiene una tasa de natalidad alta mientras que la tasa de mortalidad es baja.  Hablando de la economía del país, que es esencial conocer ya que tiene gran influencia en el sector salud público y moderada a leve en el sector salud privado, México es la economía número 15 por volumen de PIB; los habitantes tienen un bajo nivel de vida y el salario medio más bajo del mundo, sumándose que la percepción de corrupción es muy alta.  De allí el hecho de que el sector de salud público esté tan deficiente en su eficiencia y eficacia, por falta de insumos y otras necesidades importantes para brindar un servicio de salud de calidad.

El aumento de la esperanza de vida y la creciente exposición a los “riesgos emergentes” (relacionados en su mayoría al estilo de vida poco saludable que lleva la mayoría de la población) han modificado las principales causas de muerte que, como se comentó previamente, aumenta el predominio de las enfermedades no transmisibles (crónicas) y lesiones (siendo aprox. 75% de los decesos). Claro está que las infecciones, problemas reproductivos y desnutrición siguen estando presentes en las comunidades marginadas (principalmente rurales o en las zonas urbanas marginales), causando el 11% de los decesos aproximadamente.

La deficiente economía del país también influencia en la salud de la población, donde podemos observar un importante número de pacientes crónicos que llevan a un consumo importante de los fondos del sector salud y “pérdida” de habitantes que contribuyen a la economía en sí (debido a discapacidades secundarias a las enfermedades, etc).

En conclusión, podríamos decir que debido al estado actual tanto de la economía como del estado de salud (estilo de vida para ser más específico) del país es necesario el aumento del número de hospitales en México para que la atención sanitaria sea más eficaz y eficiente, debido a que en estos momentos hay más pacientes que empleados del sector salud (médicos, enfermeros, etc), además de que sería útil para dar una atención más personalizada a los pacientes (ya que serían menos pacientes por médico, pudiéndose concentrar en sus pacientes con mayor eficiencia y tiempo). Pero, debido a la economía deficiente y corrupción, esto no es del todo posible ya que no existen insumos suficientes para aumentar el número de hospitales o expandir aún más las instituciones que se tienen (hablando solo de los edificios), sumándose que se necesitan insumos también para contratar más empleados y para los materiales (tecnologías, material de laboratorio y gabinete, etc) así como para brindar fondos para la investigación e innovación del sector salud. Claro está que la posibilidad de lograrlo está presente, pero depende mucho del gobierno y de la sociedad… siendo dos factores importantes muy difíciles de manejar (ya que involucra cambiar la mentalidad de millones de personas en cuanto a la corrupción, pagos de impuestos, importancia de invertir en la salud, etc).

Por ahora lo que se podría hacer es invertir en las instituciones (hospitales y clínicas) que ya se tienen para mejorarlas y ampliarles lo mejor que se pueda, junto con aumento de empleados (médicos, etc) para brindar una atención de salud de la mejor calidad posible; sumándose que hay que invertir en la salud pública, es decir, en “cambiar” ese estilo de vida insalubre de la población, para con ello encaminarlos a un estado de salud adecuado y por ende a un aumento de la población trabajadora y disminución de la inversión de pacientes crónicos.

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