La paciencia se agota a un México que otra vez tendrá que salir adelante a pesar de la mediocridad de sus políticos y de sus ocurrencias.
Ya que gobernar y dar buenos
resultados es una tarea demasiado compleja para alguien en que las ideas son
escasas y su inteligencia es ampliamente cuestionada, dado que requiere de
liderazgo y apoyo social, la capacidad para dirigir un aparato gubernamental de
manera eficiente, con una visión integral y una calidad en la toma de decisiones,
resulta vital para que el gobierno sea incluyente y no excluyente.
Dada la enorme carga de funciones
y responsabilidades de un servidor público, más allá de la verborrea
tradicional, la demagogia que siempre usan y la falsa popularidad creada a base
de comprar medios a base de billetazos, un buen gobernante debería de ser una
mezcla de administrador, emprendedor, innovador y hasta diplomático.
Los malos gobiernos y sus vicios
tradicionales tan comunes en México como la corrupción solapada por todos los
gobiernos, la infinidad de mentiras y de montajes, los casos de nepotismo y de
compadrazgo que se da en todos los niveles de gobierno, la degradación moral,
la francachela, los pésimos resultados y el poco interés por una agenda social,
ha sido una constante en estos últimos gobiernos, en donde se dan pequeñas
cosas y se les dice a la gente que es gracias a ellos que se dan esos apoyos,
olvidando el gobernante en turno que no es su dinero, que es dinero del pueblo
y que lo que le dan en apoyos es por lo que se paga de impuesto y no por la
caridad del gobernante en turno.
Excusas, pretextos y una enorme
falta de respeto a la inteligencia de los ciudadanos, mismos que se conjugan
con un bajo nivel educativo y una pobreza desorbitante, lo que los hace una
masa clientelar dependiente de apoyos y de votos, un voto emocional basado en
la necesidad, esto es lo que hace la clase política a la que la ley y la opinión
publica parece importarles poco y a los que se atreven a pensar de manera
diferente, simplemente les cierran las puertas en todos lados, y eso lo vemos
en las noticias todos los días, en donde es más fácil tapar con un dedo la
enorme incapacidad de los gobiernos y les resultan mas atractivos las alabanzas
y los billetes que se reparten, antes que ser objetivos.
No vayamos tan lejos, a mas de 14
meses del cambio de gobierno estatal, siguen perdidos cerca de 25 mil millones
de pesos y no hay ningún político detenido por ello, tal parece que a la
sociedad y al pueblo se le puede mentir, a pesar de los hechos y las
contradicciones, las mentiras y las victimas, prevalece la doble moral y no
existe representación política, medios, analistas ni organizaciones que sean
capaces de exigir que lo que se desfalco se integre al erario público, es más
productivo quedar callado y alabar lo que se tiene, so pena de que pueda ser
parte de la lista negra que tiene todos gobierno.
Esto nos lleva a una política
mediocre que se sostiene con un discurso devastador de la actitud critica y
racional y en este contexto, no se pueden desarrollar los entes necesarios para
poder generar las condiciones generadoras de un cambio en el estado y en México,
de un mejor futuro, más democrático y con una visión de futuro, con la clásica visión
corta de 3 años, que al cabo será problema del que siga en el cargo.
La sociedad no puede seguir
tolerando que se le siga tratando como un joven discapacitado o enfermo,
sumiso, incapaz y que se conforma con migajas. Debemos de dejar ir al pasado y
si es necesario que se meta a la cárcel a alguien, deberá de hacerse, si es que
quieren que haya votos y ciudadanos consientes y pensantes.
El pasado de los moches debe de
irse, se acabó, se fue; seguir luchando y lucrando con el solo generara mas
resentimientos y divisiones en la sociedad ávida de que ese dinero que se
robaron sea reintegrado al estado, pero si es el mismo estado quien no ejerce
ninguna acción, quien es el responsable de poner en cargos públicos a la gente
que le puede temblar la mano, mientras que los problemas derivados de ese
desfalco siguen saliendo en todos lados y siguen creciendo en una sociedad que
se dejo ir pensando en que se iba a defender Durango. La realidad dista mucho
del discurso.
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