jueves, 23 de febrero de 2023

salud un sistema sin dinero


La inversión pública de México en su sistema de salud, aumentando de 2.4% a 3.2% del PIB entre 2003 y 2013, no ha logrado traducirse en una mejor salud ni en un mejor desempeño del sistema como se hubiera deseado. Un programa de reforma continua y exhaustiva es necesario. México necesita un sistema de salud equitativo, eficiente, sustentable y de alta calidad. Esto no podrá lograrse con la fragmentación actual en la estructura de atención de salud, ya que existen diferentes niveles de atención para diferentes grupos, a diferentes precios y con resultados diferentes. En su lugar, México requiere un sistema de salud funcional unificado donde el acceso esté determinado por la necesidad y no por la situación laboral. Los individuos deberían tener alguna opción sobre el asegurador y el prestador, para impulsar la eficiencia y la mejora continua de la calidad. Este estudio presenta las recomendaciones de la OCDE respecto a los pasos que debe tomar México para lograr esto. Es esencial que la modernización empiece ahora. En caso contrario el sistema mexicano de salud, ya sea debido a la no sostenibilidad financiera de algunas instituciones o a la avalancha de recursos de amparo por los derechos de atención a la salud, corre el riesgo de estar envuelto en una crisis.

Las sociedades se enfrentan a una demanda de servicios de salud que resulta creciente, en gran medida, debido a los cambios demográficos y epidemiológicos, al aumento de la carga de la enfermedad y al desarrollo tecnológico. Estos factores suponen una presión, ya que aumentan el gasto en salud, el cual pasó de representar para los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE)  el 7,6%, y en los países de América Latina y el Caribe (ALC) de 3,7% del PIB (datos Banco Mundial, 2015).

Ahora bien, resulta necesario establecer una relación entre los resultados en salud y el gasto público en el sector, así que, mediante un aumento de los recursos dirigidos a la salud, se logran resultados como la disminución de la mortalidad materno-infantil o el incremento en la esperanza de vida. No obstante el aumento de los recursos es fundamental para mejorar la salud en los países pobres pero se debe reconocer que se pueden obtener beneficios importantes mediante el uso de los recursos existentes de manera más eficiente.

Se tienen casos particulares de países que, a pesar de tener un reducido gasto en salud, presentan resultados relativamente favorecedores. Es el caso de Perú, que, a pesar de mantener un bajo gasto en salud, entre 2000 y 2013 ocupó el primer lugar en la reducción de la mortalidad neonatal y el segundo en la reducción de la mortalidad en menores de cinco años, entre 75 países de ingresos medios y bajos. De manera general, en el informe de 2010 sobre la salud en el mundo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que entre el 20% y el 40% del gasto sanitario se desperdicia por ineficiencia.

En el grupo de la OCDE, se muestran casos como el de Estados Unidos que, si bien presenta el gasto más alto, dados los resultados, no se encuentra bien posicionado y su ascenso es lento. Después están Suecia e Italia que, aunque tienen un gasto relativamente alto, muestran resultados aceptables a ese nivel de gasto. Finalmente, México y Turquía son los países que menos gastan en el grupo e, igualmente, se encuentran en los últimos lugares en cuanto a resultados en salud. Sin repetir las cifras, me atrevería a decir que México cuenta con los recursos suficientes para implementar a los distintos programas de salud solo que mal administrados. 

La idea de hacer mas con menos en salud es una utopía, lo que si debe de hacerse es eficientizar los procesos y para ello se requiere de gente que este inmersa en los procesos administrativos.

El entorno de salud, fragmentado y olvidado en México

Una de las principales razones por las que la población busca servicios de salud privados, es por el diseño del sistema de salud. La seguridad social está condicionada al estatus laboral, por lo que si un trabajador pierde su empleo formal deberá pagar por servicios de salud mientras se afilia al Seguro Popular o a otro sistema. Por esto, se estima que un tercio de las personas reemplazan a su médico cada año porque cambian de empleo, lo que interrumpe la continuidad de la atención médica y las acciones de prevención a la salud.

En México se está gestando una crisis de salud pública que podría tener consecuencias socioeconómicas trascendentales para las familias y para el país. Por un lado, las enfermedades crónicas son cada vez más frecuentes, en gran medida por el envejecimiento de la población y por los factores de riesgo que presenta la población joven como la obesidad y el sedentarismo. Por el otro, el Sistema Nacional de Salud (SNS) está fragmentado y es uno de los que tiene mayores deficiencias de financiamiento público en el mundo: en 2016, destinó 5.8% del PIB a salud, del cual sólo 3% fue gasto público.

A pesar de las reformas que se han hecho con miras a la universalización del acceso a los servicios de salud, hoy más de 16 millones de mexicanos carecen de algún tipo de protección financiera en salud (lo que equivale a 13% de la población). Además, según datos de la OCDE, 41% del gasto total en salud corresponde a gasto de bolsillo.

Un estudio de Xu et al. (2010) muestra que tanto un gasto público menor a 5% del PIB como una proporción de gasto de bolsillo superior a 20% del gasto total en salud aumentan considerablemente la proporción de hogares con gastos catastróficos en salud. Esto último se refiere a hogares que destinan más de 40% de su gasto de no subsistencia para cubrir servicios de cuidado de la salud, lo cual puede tener implicaciones patrimoniales serias para los hogares. México cumple con ambas condiciones.

El sector salud es clave para la competitividad del país, pues estimula el ingreso personal y nacional a través de una serie de efectos en educación, inversión, productividad, disponibilidad de recursos y demografía.  no invertir en salud es dejar a la deriva a la nacion.

sábado, 18 de febrero de 2023

HACIA UN DURANGO CON FUTURO

El futuro no es aquello que va a suceder, sino es el proyecto de construcción colectiva que hilvana, en el contexto general, nuevos horizontes y nuevos modos de andar.  Es por eso que la sociedad civil debe de ser una caja de resonancias y de experiencias vivas que permita generar y multiplicar planes de desarrollo pensando en un colectivo y no en los amigos y compromisos de la clase política.

La sociedad civil debe de volverse más participativa dado de que ello depende la democracia y no solo un futuro, lo que está en juego en este 2024 no es un México es el futuro de México y para ello la democracia es pilar de ello, por eso el cómo construirla se vuelve punto de inflexión en cualquier pensamiento que dese que la sociedad civil organizada se vuelva más participativa, dado que el futuro es un derecho.

El imperio de la incertidumbre lo destruye. La inseguridad que genera el cambio climático, el futuro del trabajo, la economía, las desigualdades de género crecen con la total libertad de mercado, en el reino del más fuerte, en sociedades donde se expande el odio y la violencia. En cambio, la construcción colectiva de la convivencia en la diferencia y con un Estado presente que garantice la sustentabilidad de políticas acordadas, reduce la incertidumbre. Amplía derechos, amplía futuros.

Abrir horizontes, pensar el futuro, comprender el presente en su complejidad, son tareas claves para transformar las injusticias y las desigualdades. Para generar democracias vibrantes.

La burla frente al optimismo de la voluntad tiene larga tradición. Se trata de una vieja estrategia. La vocación de transformación y la lucha contra la injusticia siempre sufrieron denigraciones. Se las acusó de falta de inteligencia, de información o de no haber comprendido los tiempos. Sin embargo, creemos que otro futuro es posible y trabajamos por un mundo donde quepan muchos mundos.

Sabemos que colectivamente es posible lograr inmensos avances.  El viejo orden repite una única promesa: el sacrificio, la resignación a una expoliación masiva, a procesos de endeudamientos financieros descomunales, construyendo el sentido común de que todos vivimos en deuda. Y deudas inmensas de países, que obstruyen el futuro de varias generaciones. 

Esa deuda ética potencia el cuestionamiento hacia una promesa de progreso y crecimiento que no pone el foco central en las sociedades y los seres humanos. Si no aceptamos nociones integrales del desarrollo humano y social, el desarrollo económico se concibe escindido del bienestar, de la salud, de la vivienda, de la vida buena, del acceso al conocimiento y del medioambiente.

¿Hay intereses en juego? No se trata de puros intereses distributivos, aunque en el corto plazo muchas veces puedan aparecer de ese modo. La concepción del mundo y de la vida de que sólo existimos para acumular, pertenece a un grupo, el más poderoso, y de allí emana su capacidad de esparcimiento y su capilaridad.   El impacto y la expansión del COVID-19 hacia todos los rincones del mundo y los efectos que permanecerán en el corto y mediano plazo, son materia ineludible hoy para pensar en cómo construimos nuestro futuro.

La experiencia histórica ha develado que los intereses no pueden inferirse de la posición social de manera automática. Porque no siempre hay plena coherencia entre los intereses de corto, mediano y largo plazo. Porque lo que puede ser conveniente para mejorar las condiciones económicas inmediatas puede ser perjudicial para otras dimensiones o para las generaciones siguientes, es tiempo de que la sociedad civil tome posiciones en donde lo inmediato sea quitar los enormes privilegios de la clase política. Hoy el pueblo es que que decide y manda y gobierno que no este del lado del ciudadano es un gobierno que reprime y golpea a los ciudadanos. Hoy esos gobiernos tienen sus días contados

 

 

viernes, 17 de febrero de 2023

UNA VISION DEMOCRATICA

El año que apareció la pandemia del COVID-19 fue una bomba en todos los sentidos; sus

esquirlas son los relatos apocalípticos esparcidos por todos los rincones de este mundo globalizado, en donde es mas sencillo imaginar el fin de la humanidad que el final de las injusticias y de la enorme desigualdad que se ha hecho este mundo en donde los ricos han levantado muros para no ver lo que pasa en la vida diaria de los ciudadanos de a pie.

La crisis torna imperioso pensar el presente como algo que debemos de resolver de manera urgente pero nos hemos olvidado de lo que será el futuro y lo vemos aun lejano, olvidándonos de las posibles consecuencias que cada país y estado deberá de enfrentar sus situaciones en particular, México en si tiene un entorno difícil en el tema económico, en salud estamos desfasados por las malas decisiones que se han venido tomando y lo vemos en el tema de suicidios, problemas de salud mental y la enorme desigualdad que se tiene en los diversos subsistemas de salud. Y todo esto torna impensable el futuro para nuestros jóvenes.

Sin querer vemos que los que toman decisiones creen que su triunfo cultural consiste en bloquear la imaginación de nuevos rumbos y de nuevos horizontes, dejando a los jóvenes convertidos en simples maquinas trabajando por sueldos de miseria y en empleos transitorios, todo esto nos pinta un futuro ligado a las posibles a la catástrofe, a la imposibilidad de una sociedad desecha en donde se despliega una maquinaria que erosiona la voluntad de acción y de voluntad de la sociedad. Que coloca el destino en cualquier factor ajeno a la voluntad y a la sociedad. Que pretende doblegar deseos, sueños y construcciones colectivas.

Sin embargo, el porvenir está en entredicho. Venimos de décadas de hegemonía global del ultra liberalismo económico controlada por una elite que le interesa mantener el poder en ellos mismos antes de que sea el bien común y colectivo el que sea el pilar de las democracias, lo vemos en la guerra de Asia, en medio oriente y en África. Y son ellos mismos los creadores de una narrativa individualista, anti-pública y anti-estatal que dice que solo lo que ellos hacen es lo correcto, hoy ese tiempo debe de acabar, hoy deben de ser los jóvenes el motor de cambio y los vigilantes de que esta democracia vaya por el rumbo que mejor le conviene al país y no a unos cuantos. Hoy los ciudadanos seremos vigilantes de la toma de decisiones que afecten al colectivo.

Desde hoy los vigilaremos en cada decisión que tomen.

 

jueves, 16 de febrero de 2023

UN ESTADO SAQUEADO

En estos días debemos de tener mas o menos el motivo y el monto  por el que el estado ha sido desfalcado, pero no debe causar sorpresa dado que es una historia que sucede cada 6 años y no pasa nada, sinónimo de una sociedad mal informada y una clase política entretenida en mantener sus posiciones y privilegios a costa del bienestar de la población.

Hoy día vemos cada día como se reporta el mal estado de las carreteras, la infinidad de accidentes derivadas de ello y el mal estado que guarda el sistema de salud, no se diga el de educación que han sido saqueados vilmente y parece que en el estado no paso nada.

Vemos un estado que tiene poca capacidad de emplear a los jóvenes, podemos observar el escaso crecimiento que se tiene en el estado pero lo mas notable es el encono que existe entre los aliancistas y los morenistas, parece que la nacion y la vida de cada uno de los ciudadanos les pertenece, prefieren que se pierdan empleos y oportunidades de trabajo conjunto que el hecho de que ellos se dediquen a construir un mejor Durango, pero como alguien diría, cada quien lleva agua para su molino y lo único que están haciendo es fracturar mas  la de por si frágil democracia que se tiene en este estado.

Como creer cuando dicen que Durango se esta convirtiendo en el motor de los estados del norte cuando el mismo inegi nos dice que se tiene un decremento durante el segundo trimestre del 2022 de un 0.2%, así mismo se notifico de cerca de 100,000 ciudadanos catalogados en pobreza extrema.

Donde están los políticos que iban a defender Durango.

 

lunes, 13 de febrero de 2023

UN ESTADO DERROTADO

Cada día que pasa nos encontramos con situaciones que solo se veían en películas de ciencia ficción, un mundo en guerra eterna, con miles de huérfanos, crisis humanitaria en varios países, hambre y pérdida de valores que nos hacen ver que hemos perdido el rumbo como sociedad y como especie. A partir de la revolución industrial hemos explotado tanto nuestro entorno que este no consigue ya regenerarse y ofrecernos todos los bienes y servicios vitales que antes encontrábamos por doquier. Tenemos que inaugurar una relación de sinergia y sostenibilidad para con la naturaleza, sintiéndonos parte de ella, responsables de su perpetuidad, y no sus dueños y señores. Si no realizamos esta conversión ecológica podremos conocer catástrofes inimaginables como se ha venido anunciando en cada uno de los foros de cambio climático que se han realizado.

Pero que tenemos que hacer, en este momento nadie tiene claro que hacer porque en la política priva más el generar votos que generar paz para la sociedad y las naciones, porque es mas rentable la guerra que la paz. Después, tenemos que superar la marginalización, el odio cobarde que tributamos a los pobres. El desprecio y las humillaciones cometidas cruelmente contra las personas que fueron esclavizadas, ha pasado a estos empobrecidos. Tal inhumanidad ha dejado marcas profundas en la población.

Hoy tenemos encima una crisis de salud en el estado como nunca antes, vemos que para los políticos es más importante que ante la sociedad los médicos queden como los culpables de crisis y que esta no fue causada por malos manejos políticos y que ellos queden como una blanca paloma, no aceptan que tienen un sistema caduco y a eso agréguele las malas decisiones que se toman con tal de pagar cuotas políticas, excluyendo por completo de la toma de decisiones a los ciudadanos, bueno invitan a un remedo de conjunto ciudadano que solo recae en un solo nombre, de ahí en fuera el ciudadano es sinónimo de despensa , todo esto propicio lo que hoy vivimos en el estado, varios médicos señalados y los responsables directos gozan de cabal salud y de trabajo. Hoy día ni siquiera sabemos hacia donde se dirige el estado en tema de salud, menos en el tema económico, porque baste recordar que se recibió un estado saqueado y nadie dijo nada ni siquiera la famosa oposición, con esto nos dimos cuenta de que es la sociedad la que debe de dejar de recibir limosnas para construir un mejor estado, no es posible que el estado este saqueado por mas de 25 mil millones de pesos y nadie diga nada, parece que quieren hacerle creer al ciudadano que están trabajando en ello, confiando en que el ciudadano tiene memoria corta.

Hoy la crisis que vive el estado tiene nombres y apellidos, no queremos más circos mediáticos en los medios, hoy se requieren acciones y acciones que hagan recuperar el dinero que nos robaron a todos los ciudadanos de este estado.

 

LOS PROBLEMAS DE DURANGO

 Durango enfrenta diversos problemas que afectan su desarrollo social, económico y ambiental en el contexto actual. Estos desafíos reflejan ...