El hecho de que las cosas se pueda hacer de una manera diferente es difícil, en México las cosas y los momentos están muy arraigados a un sistema de corrupción y el estado, aunque muestra una alta competencia a su combate a este punto, las cosas en la vida real son un poco alejadas de la realidad.
Un mal que suena
muy trillado es el de la corrupción y los moches, los gestores y administradores
hospitalarios no solo tienen desafíos interesantes relacionados con diversas
esferas, como la salud pública en un mundo globalizado, al ser integrantes de
las autoridades sanitarias nacionales, regionales y locales. También se
enfrentan con la gestión intrahospitalaria propiamente dicha; con la gobernanza
en salud, que lleva inmersa la gobernabilidad hospitalaria; con las nuevas
tendencias en gestión hospitalaria, y con el contribuir a lograr o fortalecer
la eficiencia, la eficacia, la equidad, la solidaridad y la calidad en salud a
nivel hospitalario, esto debería de ser una constante en todas las unidades,
dada la enorme carencia de recursos que hay. Además, tienen la gran
responsabilidad de prepararse para este proceso y de ser los actores del cambio
en el área de la gestión, tanto del gasto en salud como del hospitalario, dados
los escasos recursos con los que cuentan, y se deben enfocar en las prioridades
sanitarias y atender la demanda de la población, con elevados niveles de
desempeño.
Para ello se deben de establecer los mecanismos necesarios dependiendo
de cada unidad, partiendo de que cada unidad hospitalaria es diferente y tienen
diferentes necesidades, para ello debemos de:
· Establecer y fortalecer una política de estado en gestión hospitalaria.
· Romper el paradigma de servicios buenos y malos en el sector público frente al privado, entendiendo que los profesionales de la salud trabajan para el sistema de salud en este sector, y muchos de ellos lo hacen en más de un subsector. La salud es una sola, no está fraccionada en pública y privada.
· Dotar con recursos competentes para garantizar la operatividad de los hospitales, dados los procesos de centralización y regionalización.
· Medir permanentemente el desempeño de los hospitales, impulsar la autosupervisión de los prestadores, fortalecer los procesos de autoevaluación y autoaprendizaje.
· Garantizar un presupuesto institucional con mecanismos justos de pago, que apoye el desarrollo y crecimiento de la gestión administrativa, asistencial y económico-financiera de los hospitales, así como la gestión clínica.
Si podemos romper este circulo vicioso, tal
vez podamos otorgar resultados eficientes a los usuarios de los diversos
servicios.
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