martes, 10 de diciembre de 2024

A DONDE NOS LLEVARA ESTE DESORDEN

 A donde nos llevara este desorden

En la perspectiva de las grandes mayorías de la humanidad el orden actual es un orden en desorden, producido y mantenido por las fuerzas y países que se benefician de él, aumentando su poder y sus ganancias. Este desorden se deriva del hecho de que la globalización económica no ha dado origen a una globalización política ya que no le conviene. No hay ninguna instancia o fuerza que controle la voracidad de la globalización económica, ya que los grandes ladrones son los de cuello blanco y por sus malos manejos y sus rescates millonarios muchos países y estados deben de acostumbrarse a vivir en la miseria ya que nadie les ha puesto freno a los ladrones de Wall Street y de la City en vez de rendirse a ellos. Después de haber provocado la crisis, todavía fueron beneficiados con inversiones millonarias de dinero público para cubrir sus cubrir sus múltiples atracos. Y volvieron, airosos, al sistema de especulación financiera como si nada hubiese pasado, pero los miles de pobres que se crearon a ellos no hubo nadie que los rescatara, a pesar de que son ellos la base de este sistema.

Estos excepcionales economistas son óptimos haciendo análisis pero mudos presentando salidas a crisis actual. Tal vez, como insinúan, por estar convencidos de que la solución a la economía no está en la economía sino en rehacer las relaciones sociales destruidas por la economía de mercado, especialmente la especulativa. Esta no tiene compasión y está desprovista de cualquier proyecto de mundo, de sociedad y de política. Su propósito es acumular al máximo y para eso tiene que someter estados, quebrar legislaciones, flexibilizar leyes de trabajo, y fundar economías nacionales, obligando a los países en crisis a privatizar todo lo que es vendible, lanzando al pueblo a pobreza y la desesperación y se puede invadir países en aras de defender las riquezas de los pueblos que ellos consideran suyas. Así vemos con asombro la cruzada que han emprendido en México para abrir el emporio de Telmex, o la privatización silenciosa que se ha hecho de la CFE o de nuestro orgullo nacional que es PEMEX. Ante esto los poderes que gobiernan a México pues nada dicen y todo oculta.

Esta descomposición social se revela por polarizaciones o por lógicas en una oposición radical que poco tiene que hacer ante la cerrazón de los medios de comunicación de difundir lo que conviene al dueño del medio y no lo que conviene a la sociedad.  La lógica de los que defienden el mayor lucro posible y la de los que luchan por los derechos de la vida, de la humanidad y de la Tierra. La lógica del individualismo que destruye nuestro planeta, aumentando el número de los que ya no quieren convivir más, y la lógica de la solidaridad social a partir de los más vulnerables. La lógica de las élites que hacen los cambios intrasistema y se apropian de los beneficios, y la lógica de los asalariados, amenazados de desempleo y sin capacidad de intervención. La lógica de la aceleración del crecimiento material y la de los límites de cada ecosistema y de la propia Tierra.

Existe una desconfianza generalizada de que del sistema imperante pueda venir algo bueno para la humanidad. Vamos de mal en peor en todo lo que se refiere a la vida y a la naturaleza. El futuro depende del caudal de confianza que los pueblos tienen en sus capacidades y en las auténticas posibilidades de la realidad. Y esta confianza está menguando día a día. Mas cuando se demuestra que hoy nuestra clase política está más embelesada en el poder que en el construir una mejor sociedad.

Nos estamos enfrentando a este dilema: o dejamos que las cosas sigan así como están y entonces nos hundiremos en una crisis terminal o nos empeñamos en la gestación de una nueva vida social que sostendrá otro tipo de civilización. Los vínculos sociales nuevos no se derivarán de la técnica ni de las políticas actuales, despegadas de la naturaleza y de la sociedad.

Nacerán de un consenso mínimo entre los ciudadanos, que debe ser construido en torno al reconocimiento y respeto de los derechos humanos de la vida. A esta nueva vida social deben servir la técnica, la política, las instituciones y los valores del pasado. Tal vez decir esto sea solo eso, palabras sin sentido pero en realidad  ¿quién escucha? Es voz perdida en el desierto, ya que los políticos se encuentran mas entusiasmados en su próximo hueso que en el verdadero bienestar de la población, las migajas que reparten los partidos con nuestro dinero, como es la maseca y las cobijas son con nuestros impuestos, o acaso ellos los sacan de su bolsillo, pues para nada y aun así sacan desplegados costosos diciendo que están combatiendo la pobreza.

Si hubieran querido combatirla desde hace mucho se habrían hecho las reformas que benefician a los ciudadanos y no a los partidos. Entonces por quien votar si todos parecen estar cortados con la misma tijera. Parece que la consigna es dejar hundido a México.

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