sábado, 14 de diciembre de 2024

VIVIENDO SIN SABER VIVIR

la ceguera política de muchos de nuestros políticos da tema para críticas severas a la sociedad actual, asentada sobre una visión reduccionista de la realidad y que solo nos hacen ver a dioses donde no los hay. Esto parece mostrar que hay muchos políticos presumidos que son ciegos y unos pocos ciegos que son videntes pero que no pueden modificar esta realidad por mas alabanzas que se les den.

Hoy se difunde pomposamente que vivimos en la sociedad del conocimiento, una especie de nueva era de las luces. Efectivamente así es. Conocemos cada vez más sobre cada vez menos lo que nos hace ver la enorme ignorancia que hoy priva en el ser humano. El conocimiento especializado ha colonizado todas las áreas del saber. El saber reunido en un año es mayor que todo el saber acumulado en los últimos 40 mil años. Si por una parte esto trae innegables beneficios, por otra, nos hace ignorantes de infinidad de dimensiones, colocándonos escamas sobre los ojos e impidiéndonos así ver la totalidad de una realidad que viven todos los días la gente que sobrevive con apenas 50 pesos diarios.

Lo que está en juego hoy es la totalidad del destino humano y el futuro de una  sociedad que no se ha dado cuenta de la enorme importancia que tiene misma. Objetivamente estamos pavimentando un camino que nos puede conducir al abismo, las cifras lo dicen por si solas, mas de 60 mil muertos en una guerra que a nada. ¿Por qué este hecho brutal no está siendo visto por la mayoría de los especialistas en política, ni por los gobernadores, ni de los grandes medios de comunicación que pretenden proyectar los posibles escenarios del futuro? Simplemente porque en su mayoría, se encuentran enclaustrados en sus saberes específicos, dentro de los cuales son muy competentes, pero que, por eso mismo, se vuelven ciegos para los acuciantes problemas que envuelven a este México que se encuentra dividido y ensangrentado.

En esta etapa de política globalizadora, nos preguntamos ¿Qué analistas económicos con premio Nobel antevieron la crisis económico-financiera que ha devastado los países más desarrollados en 2008 y en el 2009? Todos eran eminentes especialistas en su campo limitado, pero idiotizados en las cuestiones fundamentales. Generalmente es así: sólo vemos lo que entendemos. Como los especialistas entienden apenas una mínima parte de lo que estudian, acaban viendo apenas esa mínima parte, quedando ciegos para el todo. Cambiar este tipo de saber cartesiano desmontaría hábitos científicos consagrados y toda una visión de mundo que se ha construido a raíz de la mansedumbre de muchos países del tercer mundo.

Tenemos que desarrollar urgentemente la capacidad de sumar, de interactuar, de religar, de repensar, de rehacer lo que ha sido deshecho y de innovar. Este desafío se dirige a todos los especialistas para que se convenzan de que la parte sin el todo no es parte. De la articulación de todos estos pedazos de saber rediseñaremos el panel global de la realidad a ser comprendida, amada y cuidada. Esa totalidad es el contenido principal de una conciencia que hasta hoy ha sido opacada por el dinero y que hoy mas que nunca urge que nos liberemos de la ceguera que nos aflige. 

viernes, 13 de diciembre de 2024

LIDIANDO CON DEMONIOS

 

El ser humano es una unidad compleja: es simultáneamente hombre-cuerpo, hombre-psique y hombre-espíritu. Detengámonos un momento en el hombre y sus miedos, es decir, en un mundo interior,  que parece que esta urdido de emociones y pasiones, luces y sombras, sueños y utopías. Así como hay un universo exterior, hecho de órdenes y desórdenes, de viejas y de nuevas órdenes, de horribles devastaciones y de emergencias prometedoras, así también hay un mundo interior, habitado por ángeles y demonios. Ellos revelan tendencias que pueden llevarnos a la locura y a la muerte, y energías de generosidad y de amor, que nos pueden traer autorrealización y felicidad.

Sostenemos la tesis de que la razón no aparece como la realidad primera que nos guía y antes de ella hay todo un universo de pasiones y emociones que agitan al ser humano. Por encima de ella debería de estar la inteligencia, por la cual intuimos la totalidad, nuestra apertura al infinito y el éxtasis de la contemplación del Ser. Las razones comienzan con la razón. La razón en sí misma es sin razón. Ella simplemente está ahí, indescifrable.

Pero ella remite a dimensiones más primitivas de nuestra realidad humana, de las que se alimenta y que la atraviesan en todas sus expresiones. La razón pura kantiana es una ilusión. La razón viene siempre impregnada de emoción y de pasión, hecho aceptado por la moderna cosmología. La cosmología contemporánea incluye en la idea de universo no solo energías, galaxias y estrellas, sino también la presencia del espíritu y de la subjetividad.

Conocer es siempre entrar en comunión interesada y afectiva con el objeto del conocimiento. Apoyado por una pléyade de otros pensadores, siempre he sostenido que el estatuto de base del ser humano no reside en el  pensamiento cartesiano  de la base del  yo pienso, luego existo, sino en el sentido platónico-agustiniano basado en el siento, luego existo, en el sentimiento profundo. Este nos pone en contacto vivo con las cosas, percibiéndonos parte de un todo mayor, siempre afectando y siendo afectados. Más que ideas y visiones de mundo, son las pasiones, sentimientos fuertes, experiencias germinales, el amor y también sus contrarios, los rechazos y los odios avasalladores, lo que nos mueve y nos pone en marcha.

El pensamiento occidental es logocéntrico y antropocéntrico y puso siempre bajo sospecha la emoción, por miedo a perjudicar la objetividad de la razón. En algunos sectores de la cultura se creó una especie de lobotomía, es decir, una gran insensibilidad ante el sufrimiento humano y los padecimientos por los cuales ha pasado la naturaleza y el planeta Tierra.

En los días actuales nos damos cuenta de que es urgente, al lado de la razón intelectual irrenunciable, incluir decididamente la razón sensible y cordial. Si no volvemos a sentir con afecto y amor a la Tierra como nuestra Madre y a nosotros como la parte consciente e inteligente de ella, difícilmente nos moveremos para salvar la vida, sanar heridas e impedir catástrofes.

Uno de los méritos innegables de la tradición psicoanalítica, a partir de su maestro fundador Sigmund Freud, fue el haber establecido científicamente la pasionalidad como la base, en grado cero, de la existencia humana. El psicoanalista trabaja no a partir de lo que el paciente piensa sino a partir de sus reacciones afectivas, de sus ángeles y de sus demonios, buscando establecer cierto equilibrio y una serenidad interior sostenible.

Toda la cuestión es cómo enseñorearnos creativamente de nuestra pasionalidad de naturaleza  de fuego volcánico. Freud se centra en la integración de la libido, Jung en la búsqueda de la individuación, Adler en el control de la voluntad de poder, Carl Rogers en el desarrollo de la personalidad, Abraham Maslow en el esfuerzo de autorrealización de las potencialidades latentes. Se podrían citar otros nombres como Lacan, Reich, Pavlov, Skinner, la psicología transpersonal y la cognitiva comportamental, y otros.

Lo que podemos afirmar es que independientemente de las distintas escuelas psicoanalíticas el hombre-psique se ve obligado a integrar creativamente su universo interior siempre en movimiento, con tendencias diabólicas y simbólicas, destructivas y constructivas. Por aciertos y equivocaciones vamos procesualmente descubriendo nuestro camino.

Nadie podrá sustituirnos. Estamos condenados a ser maestros y discípulos de nosotros mismos.

 

 

miércoles, 11 de diciembre de 2024

DEMOCRACIA A LA MEXICANA


En este tiempo de campaña electoral que recién comienza,  nos ofrece la ocasión para hacer reflexiones críticas sobre el tipo de democracia que predomina entre nosotros. Es prueba de democracia el hecho de que más de cien millones de ciudadanos tengan que ir a las urnas para escoger a sus candidatos. Pero eso todavía no dice nada sobre la calidad de nuestra democracia. Ella según mi punto de vista, es de una pobreza espantosa o, en un lenguaje más suave, una democracia que podríamos catalogar de baja intensidad. Pero la pregunta seria; ¿Por qué es pobre nuestra democracia? Y la respuesta seria que es pobre nuestra democracia ya que es parte de una  escenificación nacional de hipocresía refinada, repleta de leyes bonitas, pero hechas siempre, en última instancia, por la élite dominante para que la sirva de principio a fin. Los políticos son gente que se caracteriza por ganar mucho, trabajar poco, hacer negocios, emplear a parientes y apaniguados, enriquecerse a costa de las arcas públicas y entrar en el mercado por arriba… Si tratáramos de ligar democracia con justicia social, nuestra democracia sería su propia antítesis.

Esta descripción no es una caricatura, salvo pocas excepciones. Es lo que se constata día a día y puede ser visto por la TV y leído en los periódicos: escándalos de la depredación de los bienes públicos con cifras que ascienden a millones y millones. La impunidad avanza porque el crimen es cosa de pobres; el asalto criminal a los recursos públicos es habilidad y privilegio de quien llegó allí, a la fuente del poder. Se entiende porqué, en un contexto capitalista como el nuestro, la democracia atiende primero a los que están en la opulencia o tienen capacidad de presión y sólo después piensa en la población, atendida con políticas pobres y con una baja de los recursos hacia los estratos más pobres de nuestra sociedad. Los corruptos acaban por corromper también a muchos del pueblo. Ningún método de gobierno puede servir, tratándose de gente tan visceralmente corrupta como lo han demostrado la inmensa mayoría de los políticos de hoy, en donde el único poder que se tiene es cuanto vales, este parece ser hoy  el verdadero poder de una democracia que parece estar representada por el símbolo del dinero y donde se han dejado de lado los valores que una vez nos inculcaron nuestros padres.

En nuestra democracia, el pueblo no se siente representado por los elegidos; después de unos meses ni se acuerda de por quien votó. Por eso no está habituado a acompañarlo ni a reclamarle nada. Además de la pobreza material está condenado a la pobreza política, mantenida por las élites. Pobreza política es que el pobre no sepa las razones de su pobreza, y creer que los problemas de los pobres pueden ser resueltos sin los pobres, sólo por el asistencialismo estatal o federal o simplemente por el clientelismo populista de esperar con ansias una despensa o unos tortivales para poder ser felices y votar gustosos en las próximas elecciones. Con esto se aborta el potencial movilizador del pueblo organizado que puede exigir cambios, temidos por la clase política, y reclamar políticas públicas que atiendan a sus demandas y derechos. Así vemos como proliferan tantos programas de partidos sostenidos por el pueblo y que los políticos hacen caravanas con sombrero ajeno con ellos, situándose como verdaderos dioses repartiendo al mas necesitado cual Zeus desde su trono mandando regalos a los pobres humanos que habitan este mundo, solo que el pueblo acepta estas migajas porque no sabe o no entiende que el verdadero poder esta en el ciudadano de a pie.

Pero seamos justos. Solo es con los movimientos sociales, con una sociedad organizada que podemos poner al Estado bajo presión y bajo control, dando señales de que la democracia puede mejorar.

Tal vez para ello haya que forjar una democracia sin fin,  en todos los campos, especialmente en la economía, pues en ella se debe de proteger los intereses de un país y esta debe de ser  lo más amplia posible y debe de estar estructurara de una manera mas allá de cada sexenio. El día que como nación lo hagamos tal vez el rumbo pueda ser diferente.

¿Utopía? Sí, en su mejor sentido, mostrando el rumbo hacia el que debemos caminar de aquí en adelante, dados los cambios ocurridos en el ámbito mundial y en el encuentro inevitable de los pueblos que luchan por un mundo mas justo. En donde debemos de situar al pueblo en el centro del poder y no excluirlo como hasta ahora se ha hecho. El fin bien vale la pena.

martes, 10 de diciembre de 2024

A DONDE NOS LLEVARA ESTE DESORDEN

 A donde nos llevara este desorden

En la perspectiva de las grandes mayorías de la humanidad el orden actual es un orden en desorden, producido y mantenido por las fuerzas y países que se benefician de él, aumentando su poder y sus ganancias. Este desorden se deriva del hecho de que la globalización económica no ha dado origen a una globalización política ya que no le conviene. No hay ninguna instancia o fuerza que controle la voracidad de la globalización económica, ya que los grandes ladrones son los de cuello blanco y por sus malos manejos y sus rescates millonarios muchos países y estados deben de acostumbrarse a vivir en la miseria ya que nadie les ha puesto freno a los ladrones de Wall Street y de la City en vez de rendirse a ellos. Después de haber provocado la crisis, todavía fueron beneficiados con inversiones millonarias de dinero público para cubrir sus cubrir sus múltiples atracos. Y volvieron, airosos, al sistema de especulación financiera como si nada hubiese pasado, pero los miles de pobres que se crearon a ellos no hubo nadie que los rescatara, a pesar de que son ellos la base de este sistema.

Estos excepcionales economistas son óptimos haciendo análisis pero mudos presentando salidas a crisis actual. Tal vez, como insinúan, por estar convencidos de que la solución a la economía no está en la economía sino en rehacer las relaciones sociales destruidas por la economía de mercado, especialmente la especulativa. Esta no tiene compasión y está desprovista de cualquier proyecto de mundo, de sociedad y de política. Su propósito es acumular al máximo y para eso tiene que someter estados, quebrar legislaciones, flexibilizar leyes de trabajo, y fundar economías nacionales, obligando a los países en crisis a privatizar todo lo que es vendible, lanzando al pueblo a pobreza y la desesperación y se puede invadir países en aras de defender las riquezas de los pueblos que ellos consideran suyas. Así vemos con asombro la cruzada que han emprendido en México para abrir el emporio de Telmex, o la privatización silenciosa que se ha hecho de la CFE o de nuestro orgullo nacional que es PEMEX. Ante esto los poderes que gobiernan a México pues nada dicen y todo oculta.

Esta descomposición social se revela por polarizaciones o por lógicas en una oposición radical que poco tiene que hacer ante la cerrazón de los medios de comunicación de difundir lo que conviene al dueño del medio y no lo que conviene a la sociedad.  La lógica de los que defienden el mayor lucro posible y la de los que luchan por los derechos de la vida, de la humanidad y de la Tierra. La lógica del individualismo que destruye nuestro planeta, aumentando el número de los que ya no quieren convivir más, y la lógica de la solidaridad social a partir de los más vulnerables. La lógica de las élites que hacen los cambios intrasistema y se apropian de los beneficios, y la lógica de los asalariados, amenazados de desempleo y sin capacidad de intervención. La lógica de la aceleración del crecimiento material y la de los límites de cada ecosistema y de la propia Tierra.

Existe una desconfianza generalizada de que del sistema imperante pueda venir algo bueno para la humanidad. Vamos de mal en peor en todo lo que se refiere a la vida y a la naturaleza. El futuro depende del caudal de confianza que los pueblos tienen en sus capacidades y en las auténticas posibilidades de la realidad. Y esta confianza está menguando día a día. Mas cuando se demuestra que hoy nuestra clase política está más embelesada en el poder que en el construir una mejor sociedad.

Nos estamos enfrentando a este dilema: o dejamos que las cosas sigan así como están y entonces nos hundiremos en una crisis terminal o nos empeñamos en la gestación de una nueva vida social que sostendrá otro tipo de civilización. Los vínculos sociales nuevos no se derivarán de la técnica ni de las políticas actuales, despegadas de la naturaleza y de la sociedad.

Nacerán de un consenso mínimo entre los ciudadanos, que debe ser construido en torno al reconocimiento y respeto de los derechos humanos de la vida. A esta nueva vida social deben servir la técnica, la política, las instituciones y los valores del pasado. Tal vez decir esto sea solo eso, palabras sin sentido pero en realidad  ¿quién escucha? Es voz perdida en el desierto, ya que los políticos se encuentran mas entusiasmados en su próximo hueso que en el verdadero bienestar de la población, las migajas que reparten los partidos con nuestro dinero, como es la maseca y las cobijas son con nuestros impuestos, o acaso ellos los sacan de su bolsillo, pues para nada y aun así sacan desplegados costosos diciendo que están combatiendo la pobreza.

Si hubieran querido combatirla desde hace mucho se habrían hecho las reformas que benefician a los ciudadanos y no a los partidos. Entonces por quien votar si todos parecen estar cortados con la misma tijera. Parece que la consigna es dejar hundido a México.

lunes, 9 de diciembre de 2024

EN QUE CAMINO TE ENCUENTRAS

 EN QUE CAMINO TE ENCUENTRAS

Nadie puede quedar indiferente frente a la crisis actual. Urge una decisión y encontrar una salida en estos momentos en que parece que todos tienen la respuesta pero la ciudadanía sigue viendo la misma indiferencia, tanto de los que gobiernan como de los que ejercen las leyes.

Hay diferentes caminos que seguir cuando se trata de construir una democracia que sea participativa e incluyente. Tal vez un primer camino y que es el que escuchamos casi a diario es la de los catastrofistas: la fuga hacia el fondo. Estos enfatizan el lado de caos que encierra toda crisis. Ven la crisis como catástrofe, descomposición y fin del orden vigente. Para ellos la crisis es algo anormal que debemos evitar a toda costa. Sólo aceptan ciertos ajustes y cambios dentro de la misma estructura. Pero lo hacen con tantos peros que recortan cualquier irrupción innovadora.

Contra estos catastrofistas La vida concreta no es una colección de antigüedades. No se trata de visitar un museo o una academia del pasado. Se vive para progresar, si bien sacando provecho de las experiencias del pasado, pero para ir siempre más lejos, algunos les llaman sueños y tal vez esa sea la idea de un cambio de democracia. Un sueño inconcluso.

La crisis generalizada no tiene que ser una caída hacia el abismo. Hay muchos caminos pero son pocas las voces escuchadas en este momento y son muchos los que se dicen salvadores de un cambio que no llega.

La segunda actitud es la de los conservadores: la fuga hacia atrás. Estos se orientan por el pasado, mirando por el retrovisor. En vez de aprovechar las fuerzas contenidas en la crisis actual, huyen hacia el pasado y buscan viejas soluciones para problemas nuevos. Por eso son arcaizantes e ineficaces.

Gran parte de las instituciones políticas y de los organismos económicos mundiales como el FMI, el Banco Mundial, la OMC, el G-20, pero también la mayoría de las Iglesias y de las religiones buscan dar solución a los graves problemas mundiales con las mismas concepciones. Favorecen la inercia y frenan soluciones innovadoras porque es mejor pisar terreno conocido que hacer nubes en el aire, los sueños de un país mejor o de un cambio solo se da en el ámbito de lo tangible.

Dejando las cosas como están, éstas nos llevarán fatalmente al fracaso, a una crisis ecológica y humanitaria inimaginable. Como las fórmulas pasadas agotaron su fuerza de convencimiento y de innovación, acabarán transformando la crisis en una tragedia y en ese rumbo parece que nos encontramos, estamos rodeados de ideas antiguas y caminos ya cerrados pero siguen los mismos conductores. Nada ha cambiado.

La tercera actitud es la de los utopistas: fuga hacia delante. Estos piensan resolver la situación de crisis huyendo hacia el futuro. Se sitúan dentro del mismo horizonte que los conservadores solo que en dirección contraria. Por eso, pueden llegar fácilmente a acuerdos con ellos.

Generalmente son voluntaristas y se olvidan de que en la historia solo se hacen las revoluciones que se hacen. El último slogan no es un pensamiento nuevo. Los críticos más audaces pueden ser también los más estériles. No es raro que la audacia contestataria no pase de ser una evasión para no enfrentarse a la dura realidad.

Una cuarta actitud es la de los escapistas: huyen hacia dentro. Se dan cuenta del oscurecimiento del horizonte y del conjunto de las convicciones fundamentales, pero hacen oídos sordos a la alarma ecológica y a los gritos de los oprimidos. Evitan la confrontación, prefieren no saber, no oír, no leer y no cuestionarse. Estas personas ya no quieren convivir. Prefieren la soledad del individuo pero generalmente conectado a internet y a las redes sociales. Un mundo cibernético que en nada sirve al crecimiento humano.

Finalmente, hay una quinta actitud: la de los responsables: hacen frente al aquí y al ahora. Son los que elaboran una respuesta.  No temen, ni huyen, ni se evaden, sino que asumen el riesgo de abrir caminos. Buscan fortalecer las fuerzas positivas contenidas en la crisis y formulan respuestas a los problemas. No rechazan el pasado por ser pasado. Aprenden de él como un repositorio de grandes experiencias que no deben ser desperdiciadas, pero sin eximirse de hacer sus propias experiencias.

Los responsables se definen por un a favor y no simplemente por un contra. Tampoco se pierden en polémicas estériles. Trabajan y se comprometen profundamente en la realización de un modelo que corresponda a las necesidades del tiempo, abierto a la crítica y a la autocrítica, dispuestos siempre a aprender., dispuestos a construir con todos y con cada uno de los que integran esta democracia. El problema es que son pocos y el mismo sistema se ha encargado de irlos relegando. Lo que más se exige hoy son políticos, líderes, grupos, personas que se sientan responsables y fuercen el paso del tiempo viejo al nuevo tiempo. Tu en que camino te encuentras.

 

NECESIDADES HUMANAS

 

Necesidades Humanas

El ser humano es, por naturaleza, un ser de muchas carencias. Necesita un gran empeño para atenderlas y así poder vivir, no miserablemente, sino una vida de calidad. Tras cada necesidad se esconde un temor y un deseo: el deseo de poder satisfacerla de la forma más satisfactoria posible y el temor de no conseguirlo y entonces sufrir. Quien tiene, teme perder: quien no tiene, desea tener. Así es la dialéctica de la existencia inmersos en esta sociedad de consumo que nos lleva a cada día querer más y más.

En estos días en los que nos hemos vuelto inmersos en una cruzada contra el hambre que se pregona como lo último nice de esta sociedad política lo que debería de ser su obligación, el de dar las facilidades para que los que habitamos este país encontremos y podamos satisfacer nuestras necesidades de una manera digna.

Para esto debemos de tener en mente que hay diferentes tipos de necesidades, Tenemos necesidades biológicas: en una palabra, necesitamos comer, beber, vestirnos y tener seguridad. Gran parte del tiempo lo empeñamos en atender tales necesidades. Las grandes mayorías de la humanidad las satisfacen de forma precaria, o por falta de trabajo o porque la solidaridad y la compasión son bienes escasos. La primera petición del Padrenuestro es el pan de cada día, porque el hambre no puede esperar y eso debería de estar presente siempre en la mente de nuestros políticos cada día.

Pero no pedimos a Dios que haga milagros cada día y así nos evite producir el pan porque para eso están las despensas que se reparten por miles cada día, como si con eso se calmara el hambre de años que vive nuestra sociedad. Al contrario,  Pedimos que los climas y la fertilidad de los suelos sean favorables y que haya cooperación en la producción y en la distribución de los alimentos. Sólo entonces exorcizamos el miedo y atendemos a nuestro deseo básico. El de sobrevivir y vivir dignamente.

Además, tenemos necesidad de seguridad: podemos enfermar y sucumbir a peligros que nos quitan la vida. Pueden provenir de la naturaleza, de las tempestades, de los rayos, de las sequías prolongadas, de los deslizamientos de tierra, de todo tipo de accidentes. Pueden provenir, principalmente, del propio ser humano que no sólo tiene dentro de sí el instinto de vida sino también el instinto de muerte; puede perder el autocontrol y eliminar al otro. Todo esto nos produce miedo. Y tenemos la esperanza de sortearlo. El hecho de haber vivido en las cavernas y después en casas muestra nuestra búsqueda de seguridad. Pero uno va acompañado de lo otro, si no hay seguridad alimentaria no hay seguridad personal, asi que es difícil sobrevivir si no hay una conjunción total de todos estos círculos que llevamos en nuestra vida. Por eso debemos de hacer que el estado garantice la seguridad de nosotros como sociedad y no vernos inmersos en esta enorme bola de nieve que se ha vuelto la inseguridad en el estado y en el país a grado tal de que se vive secuestrado por que no hay seguridad en el transitar en una simple carretera.

La realidad es que nunca controlamos todos los factores. Siempre podemos ser víctimas inocentes o culpadas.

Tenemos, en tercer lugar, necesidad de pertenencia: somos seres societarios. Pertenecemos a una familia, a una etnia, a un determinado lugar, a un país, al planeta Tierra. Lo que hace penoso el sufrimiento es la soledad, el no poder contar con un hombro amigo y una mano acogedora. Como somos frutos del cuidado de nuestras madres que nos llevaron en sus brazos, queremos morir dando la mano a alguien próximo o a quien nos ama.  Por eso es importante satisfacer el sentimiento de pertenencia, de lo contrario nos sentimos cual perros abandonados vagando por el mundo.

Finalmente, tenemos necesidad de autorrealización. Este es el gran anhelo y desafío del ser humano: poder realizarse a sí mismo y volverse humano. ¿Qué es lo humano del ser humano? No lo sabemos exactamente porque hasta lo inhumano pertenece a lo humano. Somos un misterio para nosotros mismos. No es que no sepamos nada de lo humano. Al contrario, cuanto más sabemos, más se amplían las dimensiones de aquello que no sabemos.

Mientras no elaboremos en nosotros ese Centro, nos sentiremos siempre en la prehistoria de nosotros mismos; seres enteros pero inacabados y en último término, frustrados.

Entonces debemos de elegir que camino debemos de seguir y para donde caminar como sociedad y como país. El día que aprendamos que la libertad nos hará libres tal vez entonces lo seamos en realidad.

LOS PROBLEMAS DE DURANGO

 Durango enfrenta diversos problemas que afectan su desarrollo social, económico y ambiental en el contexto actual. Estos desafíos reflejan ...