El Sistema Sanitario en México es relativamente complejo,
en especial en estos últimos años debido a los cambios que ha sufrido y
continúa sufriendo, como el hecho de que el gobierno desea “fusionar” las
instituciones públicas. Se encuentra integrado por el sector salud público y
privado, ambos trabajando relativamente juntos para cumplir con la meta
principal: “respetar el derecho a la salud de la población general” (artículo
4° de la Constitución Política de México).
La Clasificación de Instituciones de Salud por entidad
federativa contiene alrededor de 18 mil descripciones de Unidades médicas
públicas y privadas; según informes en México hay 23,858 unidades de salud (sin
considerar consultorios médicos privados), siendo 4,354 hospitales y el resto
unidades de atención ambulatorio; del total de hospitales 1,182 son públicos
(siendo 718 los que atienden población sin seguro social; cabe mencionar que
tienen una razón de 0.75 camas por cada mil habitantes, siendo inferior a lo
recomendado por la OMS (de 1 cama por cada mil habitantes)) y 3,172 privados
(teniendo en cuenta que en su mayoría son más bien materno-infantiles, y suelen
ser hospitales de hasta 10 camas, siendo solo un 6% de más de 25 camas);
además, aprox. 86% son hospitales generales y el resto de especialidad. En
cuanto a recursos humanos que prestan los servicios de salud, la tasa de
médicos por cada mil habitantes es de 1.85 a nivel nacional (siendo inferior al
promedio de los países de la OCDE que es de 3) y la tasa de enfermeros es muy
parecida siendo de 2.2 (también inferior a los países de la OCDE que es de
3.5). (6)(3)
El sector público está integrado por: el IMSS (Instituto
Mexicano del Seguro Social) e ISSSTE (Instituto de Seguridad y Servicios
Sociales de los Trabajadores del Estado) como parte del Seguro Social, y la SSA
(Secretaría de Salud) que también incluye en cierta manera al IMSS. Otras que
lo componen son: PEMEX, SEDENA, SEMAR, y SESA... que forman en sí parte de la
SSA. Estas instituciones poseen varios hospitales y clínicas distribuidas por
el país, todas sustentadas (fondos) por contribuciones gubernamentales, del
empleador, de los trabajadores (cotizaciones deducidas) y de la población
general (impuestos). Todas cumpliendo cobertura universal y provisión pública
de forma equitativa. Un inconveniente notorio sería que, al ser dependientes de
la economía del país en sí, se sufre de importantes deficiencias lo cual impide
el adecuado funcionamiento de dichas instituciones (principalmente en cuanto a
eficiencia e innovaciones). (3)
El sector privado está integrado por instituciones de
salud privadas, muchas veces vinculadas a la Secretaría de Salud
(principalmente el IMSS, por medio de cuotas de los individuos) y a
aseguradoras privadas (creando una asociación y con ello permitiendo el acceso
a un seguro médico privado). Estas instituciones sobreviven de sus propios
pacientes (clientes) y tratos con aseguradoras, siendo por ende costosos en
muchos casos los servicios que brindan; claro está que brindan servicios de mayor
eficiencia y velocidad debido a que se personaliza mucho más la atención a los
pacientes.
El sistema de salud en México en realidad, aún cuando se
intenta brindar un servicio de salud universal y equitativo, ofrece beneficios
muy diferentes dependiendo de la población de que se trate… En el país hay 3
grupos diferentes de beneficiarios de las instituciones de salud: 1.T
rabajadores asalariados y jubilados (incluyendo a sus familias), 2.
Autoempleados, desempleados, trabajadores del sector informal y personas dentro
del mercado laboral (y sus familiares), 3. Población con capacidad de pago.
Los trabajadores del sector formal de la economía (y sus
familias), activos y jubilados, son los beneficiarios de las instituciones de
seguridad social. El IMSS cubre más de 80% de esta población, atendiéndoles en
sus propias unidades; el ISSSTE cubre otro 18% de la población asegurada,
atendiéndoles en sus propias unidades también. Los servicios médicos para
empleados de PEMEX, SEDENA y SEMAR en conjunto se encargan de la salud en 1% de
la población asegurada. (3) El segundo grupo de usuarios se trata de población
no asalariada, quienes recurren para la atención de su salud a los servicios de
la SSA, SESA y IMSS-O, junto al seguro popular (SPS)… tomando en cuenta que
estos servicios de salud dependen importantemente de la economía del país
(impuestos principalmente), y por ende se podría concluir que está población
afiliada depende de la población trabajadora y que paga sus impuestos
correctamente (“la población saludable y trabajadora es quien mantiene al
sector salud público”).
El último grupo es quien pueden y hacen uso de los
servicios de salud privada, mediante el uso de seguros privados o pagos de
bolsillo directamente.
Ahora, México cuenta con una población de 124,738,000
habitantes, de los 50.21% son mujeres y 49.79% son hombres. Se considera uno de
los países con más población del mundo, poseyendo una densidad de población
moderada de 64 habitantes por Km2. Tiene una tasa de natalidad alta mientras que
la tasa de mortalidad es baja. Hablando
de la economía del país, que es esencial conocer ya que tiene gran influencia
en el sector salud público y moderada a leve en el sector salud privado, México
es la economía número 15 por volumen de PIB; los habitantes tienen un bajo
nivel de vida y el salario medio más bajo del mundo, sumándose que la
percepción de corrupción es muy alta. De
allí el hecho de que el sector de salud público esté tan deficiente en su
eficiencia y eficacia, por falta de insumos y otras necesidades importantes
para brindar un servicio de salud de calidad.
El aumento de la esperanza de vida y la creciente
exposición a los “riesgos emergentes” (relacionados en su mayoría al estilo de
vida poco saludable que lleva la mayoría de la población) han modificado las
principales causas de muerte que, como se comentó previamente, aumenta el
predominio de las enfermedades no transmisibles (crónicas) y lesiones (siendo
aprox. 75% de los decesos). Claro está que las infecciones, problemas
reproductivos y desnutrición siguen estando presentes en las comunidades
marginadas (principalmente rurales o en las zonas urbanas marginales), causando
el 11% de los decesos aproximadamente.
La deficiente economía del país también influencia en la
salud de la población, donde podemos observar un importante número de pacientes
crónicos que llevan a un consumo importante de los fondos del sector salud y
“pérdida” de habitantes que contribuyen a la economía en sí (debido a
discapacidades secundarias a las enfermedades, etc).
En conclusión, podríamos decir que debido al estado
actual tanto de la economía como del estado de salud (estilo de vida para ser
más específico) del país es necesario el aumento del número de hospitales en
México para que la atención sanitaria sea más eficaz y eficiente, debido a que
en estos momentos hay más pacientes que empleados del sector salud (médicos,
enfermeros, etc), además de que sería útil para dar una atención más
personalizada a los pacientes (ya que serían menos pacientes por médico, pudiéndose
concentrar en sus pacientes con mayor eficiencia y tiempo). Pero, debido a la
economía deficiente y corrupción, esto no es del todo posible ya que no existen
insumos suficientes para aumentar el número de hospitales o expandir aún más
las instituciones que se tienen (hablando solo de los edificios), sumándose que
se necesitan insumos también para contratar más empleados y para los materiales
(tecnologías, material de laboratorio y gabinete, etc) así como para brindar
fondos para la investigación e innovación del sector salud. Claro está que la
posibilidad de lograrlo está presente, pero depende mucho del gobierno y de la
sociedad… siendo dos factores importantes muy difíciles de manejar (ya que
involucra cambiar la mentalidad de millones de personas en cuanto a la
corrupción, pagos de impuestos, importancia de invertir en la salud, etc).
Por ahora lo que se podría hacer es invertir en las
instituciones (hospitales y clínicas) que ya se tienen para mejorarlas y
ampliarles lo mejor que se pueda, junto con aumento de empleados (médicos, etc)
para brindar una atención de salud de la mejor calidad posible; sumándose que
hay que invertir en la salud pública, es decir, en “cambiar” ese estilo de vida
insalubre de la población, para con ello encaminarlos a un estado de salud
adecuado y por ende a un aumento de la población trabajadora y disminución de
la inversión de pacientes crónicos.